En PixelJunk Nom Nom Galaxy, tú y tus amigos dirigís una empresa de sopa interplanetaria. Podéis construir una fábrica en pantalla dividida con una persona más en local o sumar hasta tres amigos en línea. Cada misión os deja en un planeta: excaváis para encontrar ingredientes, los combináis para preparar sopa y enviáis las latas al espacio para ganar cuota de mercado. Entre tandas de producción, el mismo grupo explora cavernas subterráneas, combate criaturas hostiles y evita que las compañías rivales arruinen el negocio.

Es una mezcla cooperativa poco común: combina plataformas y exploración, construcción de fábricas y algo de defensa de torres. Antes de aterrizar no hay que elegir clases ni puestos fijos. Todos son Astroworkers, y las máquinas de la empresa, el objetivo actual y las amenazas determinan qué hace falta en cada momento.

Una empresa con muchas piezas en movimiento

Corporate Conquest es el ciclo principal de la campaña. El equipo llega con una oficina básica y una sierra circular, y luego empieza a construir la infraestructura que llevará las materias primas del planeta hasta un cohete de reparto. Una persona puede cortar una ruta entre las rocas mientras otra regresa con plantas o ingredientes de origen animal; en la base, otros pueden ampliar la fábrica o alimentar las máquinas de sopa. Las tareas cambian a medida que se desarrollan el planeta y la línea de producción.

La fábrica es un proyecto compartido, no un conjunto de construcciones individuales. Todos trabajan para la misma empresa, SoupCo, y la producción cuenta para un único objetivo de cuota de mercado. Una máquina solo sirve si los ingredientes llegan hasta ella y las latas alcanzan un cohete. Las cintas transportadoras mueven objetos en horizontal; los elevadores y los robots tubulares los llevan entre niveles. Podéis construir sobre el suelo o excavar hacia abajo, así que la planta puede convertirse en una estructura alta y abarrotada o extenderse en forma de red por la roca.

Al principio, podéis producir a mano. Encontráis un par de ingredientes, los lleváis a una máquina de sopa, esperáis a que salga una lata y la cargáis en un cohete. Cuanto más crece la empresa, más viajes exige ese sencillo proceso. Los robots pueden plantar y cosechar cultivos, transportar ingredientes o latas y mover objetos por la fábrica. No eliminan la necesidad de construir una ruta de producción: su utilidad depende de dónde los coloquéis y de cómo conectéis cintas, elevadores y máquinas. Una base extensa es menos una guarida decorativa que una cadena de suministro funcional que todo el equipo puede ver y ajustar.

Las recetas combinan las plantas y criaturas locales. Cada planeta nuevo trae ingredientes y condiciones distintos, y el sistema de recetas da una razón comercial para explorar: un hallazgo útil puede ampliar lo que produce la empresa, en vez de limitarse a añadir otro objeto a una colección. Las latas terminadas se cargan en cohetes y se envían a los clientes. Las ventas aumentan el indicador de cuota de mercado de SoupCo; al alcanzar el objetivo del planeta, la campaña puede avanzar. Las corporaciones rivales compiten por ese mismo mercado, pero son adversarios controlados por el juego, no otros jugadores en un modo versus.

Varios Astroworkers abren camino con sus sierras por una caverna subterránea junto a depósitos de material brillante.

Toda fábrica empieza con una excursión subterránea

La maquinaria comienza con lo que puedan extraer del mundo. La sierra circular corta el terreno y abre rutas hacia depósitos de materiales, bolsas de oxígeno e ingredientes; también ayuda a cruzar salientes incómodos o pasajes bloqueados. El planeta se muestra como una sección lateral: cerca de la superficie hay espacio abierto y, por debajo, capas de túneles. Podéis abrir vuestros propios caminos y conectar las zonas de trabajo nuevas con la fábrica.

La exploración tiene un límite: lejos de las zonas seguras, el suministro de oxígeno del Astroworker se agota. Cuanto más os adentréis, más importantes se vuelven las bolsas de oxígeno como puntos de referencia y más cuenta la distancia hasta la base. Al principio también solo podéis cargar una cantidad limitada de ingredientes, así que recolectar no se convierte de inmediato en una única entrega enorme. Los vehículos y el equipo que obtienen más adelante pueden ampliar el terreno que cubren, pero el ritmo básico sigue siendo salir, regresar y construir otra parte de la fábrica alrededor de lo que habéis encontrado.

Las plantas y los animales hacen que cada planeta sea algo más que un montón de materias primas. La flora puede crecer cerca de zonas oxigenadas y cosecharse para las recetas; es posible combatir a las criaturas hostiles para obtener ingredientes, aunque también pueden convertir una salida rutinaria en una pelea. Algunas misiones enfrentan al equipo con criaturas más grandes, mientras las compañías rivales lanzan ataques contra una fábrica en expansión. El resultado es un paisaje luminoso y anguloso con una broma corporativa algo despiadada: la empresa extrae recursos de mundos alienígenas y espera que sus trabajadores mantengan las latas en movimiento.

Las empresas rivales ponen un plazo a la producción

Las misiones Conquest consisten en competir por la cuota de mercado, no en construir sin límite en mundos sin objetivo final. Las otras compañías hacen que el mercado se vuelva en su contra y sus ataques pueden dañar o interrumpir la fábrica. Hay torretas y guardias armados para defenderse, y los jugadores también pueden combatir a los enemigos directamente. Todo esto ocurre junto al trabajo de fabricación: el envío debe producirse aunque la base esté bajo presión.

Los planetas de la campaña tienen objetivos y restricciones distintos, así que cada aterrizaje no es simplemente una fábrica más grande que la anterior. Una misión puede dar importancia a alcanzar un objetivo concreto, descubrir ingredientes útiles o adaptarse al terreno y los peligros de ese planeta. La competencia ofrece un motivo constante para expandirse, pero las máquinas siguen siendo el principal rompecabezas. No hay un plano único que funcione en todas partes: el espacio disponible, la ubicación de los ingredientes y las distancias que debe recorrer el equipo influyen en el diseño de la línea de producción.

La presión es más estratégica que basada en la precisión. La mayor parte de la acción consiste en correr, saltar, cortar el terreno, colocar piezas de la fábrica y ocuparse de los enemigos que se interponen. Aun así, la operación puede volverse agitada: hay que recibir ingredientes, mantener la producción y defenderse cuando atacan los rivales. Los tutoriales presentan los sistemas, pero puede que haya que experimentar para entender cómo se conectan todas sus piezas. Las tareas básicas se comprenden; planear una ruta fiable por un planeta estrecho es donde está la mayor curva de aprendizaje.

Cada planeta hace avanzar la campaña

La campaña completa de Corporate Conquest incluye 27 mundos. Sus diseños y objetivos convierten el mismo ciclo de preparar sopa en una serie de pequeños retos empresariales. Aterrizan, establecen la producción, ganan cuota de mercado y se van cuando cumplen el objetivo del planeta. Los mundos completados se pueden volver a jugar en modo sandbox sin empresas rivales, con más espacio para construir y explorar sin la carrera de mercado de la campaña.

La fábrica de un planeta Conquest no se convierte en una base permanente para toda la galaxia. El progreso de la campaña llega mediante desbloqueos: nuevas tecnologías, robots, equipo y opciones de construcción amplían las herramientas disponibles en operaciones posteriores. Eso da un motivo para repetir el ciclo con nuevas piezas, pero también significa que hay que volver a montar la producción en cada planeta nuevo. Si a vuestro grupo le gusta diseñar una fábrica funcional desde cero, ese reinicio ofrece otro proyecto manejable; si prefiere desarrollar una sola base enorme sin interrupciones, la campaña está más dividida en etapas.

El modo Galactic Challenge añade una lista separada de pruebas rotativas, incluidos desafíos de puntuación y tiempo. Los puestos altos en las clasificaciones pueden otorgar Galactic Gum, potenciadores temporales que también se usan en Conquest y S.O.O.P. Simulator. Las pruebas ofrecen un objetivo distinto a dominar el mercado de un planeta, y sus recompensas vuelven a conectarse con los otros modos de la empresa.

Sopa sin la carrera por el mercado

S.O.O.P. Simulator elimina a las compañías rivales. Pueden construir, cosechar y explorar sin perseguir el objetivo de cuota de mercado de Conquest. La maquinaria y el trabajo en el planeta siguen presentes, pero cambia el motivo para expandirse: no hay una empresa contraria que intente llegar a los mismos clientes. Es una opción distinta para un equipo que quiere adaptar su fábrica al mundo en vez de terminar la competencia de la campaña.

La base de datos planetaria de SoupCo también permite crear y jugar en planetas personalizados. Su editor de mapas con imágenes permite dar forma al terreno, los recursos y sus ubicaciones antes de compartir el mundo con amigos y otros jugadores. Junto a la campaña y los desafíos incluidos, ofrece una manera de seguir con la dinámica de construir fábricas cuando los planetas oficiales ya resultan familiares.

¿Encaja con tu grupo?

El modo local en pantalla dividida admite dos personas y el cooperativo en línea llega hasta cuatro. Los planetas del tutorial son para un jugador, pero las misiones normales de Conquest permiten jugar en pantalla dividida local. Cuando ya pueden pasar a un planeta Conquest, una segunda persona puede conectar otro control y pulsar Start o Enter para unirse. Hay compatibilidad completa con controles y también se puede jugar con teclado y ratón. Steam Remote Play Together puede transmitir el modo local a una persona invitada a distancia.

Para dos personas en la misma pantalla, la fábrica es un proyecto cooperativo compacto: ambos Astroworkers comparten planeta, objetivo de mercado y línea de producción. En línea, hasta cuatro empleados pueden trabajar para la misma empresa, con más personas disponibles para explorar, transportar ingredientes, ampliar la base y responder a los ataques a la vez. No hay equipos de jugadores que se enfrenten entre sí; la competencia es contra las compañías rivales que forman parte de la campaña.

El juego encaja sobre todo con amigos a quienes les gusta ver cómo un sistema de producción caótico empieza a tener sentido. La exploración da nuevas recetas, las recetas alimentan las máquinas y las máquinas se convierten en envíos por cohete. El grupo puede ver cómo una oficina pequeña se vuelve una fábrica subterránea y en la superficie, mientras la fauna hostil, los límites de oxígeno y los ataques corporativos impiden que el planeta sea una pantalla de construcción tranquila. Es un ciclo concentrado y repetible, no un mundo compartido interminable, pero cada planeta nuevo ofrece al equipo de SoupCo otro lugar donde establecerse.

Capturas de pantalla

Etiquetas