En Sous Raccoon podéis jugar online hasta cuatro como mapaches cocineros. La paciencia de Chef es más o menos tan firme como un plato apoyado en un rodillo. Los clientes hacen pedidos; recogéis ingredientes, los pasáis por la cadena de cocina y lleváis los platos terminados a las mesas. A la vez, los monstruos irrumpen en el restaurante y atacan a los clientes. Un pedido que espera demasiado es un problema; un cliente atacado, otro. Ambas cosas ocurren al mismo tiempo. Cada partida se convierte así en un equilibrio entre mantener el servicio en marcha e intentar que el local no caiga en el caos absoluto.
El restaurante también es una arena
Desde la vista cenital, toda la sala forma parte del desafío. Mesas, mostradores, ingredientes, indicadores de pedidos, clientes, enemigos y vuestros mapaches comparten un mapa lleno de actividad. No alternáis entre una fase de cocina y otra de combate: las criaturas hostiles pueden interrumpir el servicio mientras aún hay clientes esperando su comida. Si Chef pierde la paciencia, os despide. Cada turno mezcla así presión contrarreloj y comedia física.
Vuestro mapache puede defenderse. El rodillo es el arma inicial de cuerpo a cuerpo y golpea con fuerza; también hay una antorcha para atacar a distancia, una sartén con la que podéis lanzaros a través de los enemigos y un martillo más lento para asestar golpes pesados. Cada arma tiene sus propias ventajas, como ataques que inician combos o alcanzan una zona. Por eso, el combate tiene un ritmo distinto al de llevar ingredientes y platos: un momento cruzáis las mesas con un pedido y, al siguiente, os abrís paso entre monstruos antes de que alcancen a un cliente.
Hay cuatro personajes mapache. Antes de un turno, los amigos se reúnen en la sala del anfitrión; cuando alguien se une, aparece un aviso en el juego. Un tutorial presenta el modo cooperativo. Sobre cada mapache solo aparece su propio marcador y, cuando cambia la fase, la música cambia a la vez para todos. Una señal avisa de la llegada de una oleada de monstruos; el menú de pausa incluye una opción para reaparecer si un mapache se queda atascado.
Cuatro mundos cambian el trabajo
Una partida os lleva por cuatro mundos-restaurante, cada uno con su entorno, distribución, obstáculos y enemigos. Los niveles no son simplemente cocinas con otro color. Los distintos planos cambian las rutas entre clientes y mostradores; ciertos peligros pueden convertir un trayecto conocido en una carrera de obstáculos.
Water City, el cuarto nivel, muestra hasta dónde llegan esos sistemas. Si se descuida la fuente, puede inundar el restaurante. El agua ralentiza el movimiento; los portales dimensionales os trasladan a lugares concretos, y los orbes mágicos modifican partes del suelo. Algunas distribuciones también pasan por calles con peatones; si chocáis contra ellos, quedáis aturdidos. Los pedidos y los monstruos siguen siendo el núcleo del turno, pero estos sistemas hacen que también tengáis que prestar atención al propio espacio. Al final del cuarto nivel espera el jefe final, un objetivo para la progresión normal que va más allá de sobrevivir un día más.
Cada mundo ofrece varias distribuciones de restaurante y escenarios cambiantes. Otras condiciones, oleadas de monstruos o eventos pueden hacer que el mismo nivel se sienta distinto en la siguiente partida. Los enemigos también exigen respuestas diferentes: algunos atacan directamente, otros entorpecen vuestro movimiento o se camuflan entre los clientes. Por ejemplo, un mímico puede parecer un visitante, así que tras una mesa aparentemente normal podría esconderse un peligro. El estilo de dibujos animados no vuelve seguro el local: entre mostradores luminosos y clientes animales se esconden monstruos y un jefe que puede despediros tras un turno desastroso.
Las mejoras transforman cada partida
Entre niveles volvéis al vestíbulo y gastáis las monedas que habéis ganado durante el servicio. Los pájaros llevan dinero adicional; si los derribáis, una amenaza secundaria se convierte en una fuente de fondos para mejoras y habilidades. Las ventajas pueden fortalecer a vuestro mapache o añadir efectos que cambian cómo afrontáis los encuentros. Algunas mejoran atributos; otras modifican ataques, os dan una herramienta nueva o, por ejemplo, revelan cuánto botín lleva un pájaro. Ventajas de objeto como el señuelo, la caja de música, la barrera de jabón o la trampa del osito amplían las opciones disponibles.
La progresión ocurre dentro de cada partida y no consiste en conseguir equipo sin fin. En cada turno aumentáis vuestra fuerza, combináis ventajas y comprobáis cómo aguanta esa configuración bajo una presión creciente. Si una partida fracasa, el siguiente intento en el restaurante empieza desde cero, aunque las compras del vestíbulo se conservan. Hay, por tanto, dos tipos de progreso: la configuración temporal de la partida actual y las mejoras permanentes de vuestro mapache. Desbloqueáis insignias al lograr objetivos del juego. Algunas mejoran atributos y otras activan efectos. Los efectos de una misma insignia no siempre se acumulan entre compañeros, así que repetir una bonificación quizá no amplifique el resultado del grupo.
El modo sin fin plantea otro objetivo: mantener el restaurante abierto el mayor tiempo posible mientras cada día llegan más clientes y monstruos. Al terminar la partida, un resumen de puntuación permite comparar el resultado en la clasificación de Steam. Así, la presión creciente del restaurante se convierte en una prueba de supervivencia más larga.
El vestíbulo también ofrece juegos entre turnos
El vestíbulo es más que un punto de encuentro. En la barra hay tres minijuegos opcionales que podéis jugar en cooperativo; cada uno tiene su propia clasificación de Steam y una mejor puntuación. En Mix Food, emparejáis pedidos de comida y bebida según la dificultad elegida. Tower Stack consiste en construir una torre sin derribarla. En Barrel Blast disparáis a barriles rodantes que cada vez van más rápido. Son desafíos independientes y breves para competir por puntos entre turnos; no amplían la campaña de cuatro niveles ni añaden otro mundo-restaurante.
También podéis decorar las habitaciones del vestíbulo: es posible ver los muebles antes de comprarlos y, en cooperativo, cada jugador decora su propio cuarto en lugar de compartir una zona de grupo. Hay 21 aspectos, 13 de ellos añadidos para la versión 1.0; algunos se desbloquean con logros de Steam. Estos extras permanentes dan a cada jugador un espacio personal y opciones cosméticas entre partidas, mientras el turno sigue siendo el principal objetivo común.
Lo que vuestro grupo debe saber
La versión para Windows ofrece compatibilidad parcial con mando: en los menús podéis navegar con la cruceta o el stick derecho, y también está disponible el teclado en pantalla de Steam. Como cocinar, moverse y combatir ocurren durante el mismo turno, es difícil saber qué tal resulta cada acción usando solo un mando.
La mezcla encaja con grupos que quieren acción dentro del servicio del restaurante, no solo un puzle de pedidos. Incluso con dos jugadores, un turno puede exigir bastante.