Atom Zombie Smasher es un juego de estrategia local para hasta tres personas en un mismo ordenador. Tú y tus amigos observáis el mapa de una ciudad, enviáis un helicóptero a recoger civiles y dirigís mercenarios contra los zombis que se acercan. Todos actuáis en el mismo campo de batalla en lugar de controlar a un personaje distinto, así que la cooperación consiste en compartir un plan y las unidades disponibles. Los jugadores adicionales necesitan un mando o un joystick; el ratón y el teclado son los controles predeterminados.
Una ciudad se convierte en un rescate urgente
Cada misión empieza en un mapa urbano compacto, dividido en manzanas, con una población civil y zombis que entran por los bordes. Colocas los equipos y el material disponibles y entonces comienza la acción. El helicóptero de evacuación puede recoger a varias personas de una vez, pero necesita un lugar despejado para aterrizar y tiempo para llegar, cargar y marcharse. Su bocina atrae a los civiles hacia el punto de aterrizaje, así que su ubicación también decide qué calles tiene que cruzar la multitud. Una zona que parecía segura puede volverse peligrosa cuando los grupos infectados invaden las calles cercanas.
Lo habitual es rescatar a un número determinado de civiles antes de que se agote el tiempo. La otra forma de completar con éxito la misión es acabar con todos los zombis antes de que anochezca; así también se salva automáticamente a quien aún esté en la ciudad. En ambos casos, el mismo mapa se llena de nuevas amenazas mientras el helicóptero regresa para recoger a más gente. Si los zombis alcanzan a los civiles, estos pueden unirse a la horda. Una calle que parecía una ruta de evacuación puede convertirse en otro frente.
La perspectiva es deliberadamente abstracta. Los civiles aparecen como puntos amarillos, los zombis como puntos rosas y la ciudad como una cuadrícula de calles. Así puedes seguir la expansión de un vistazo, incluso cuando un rescate, una línea de fuego y una horda que se acerca reclaman tu atención a la vez. La violencia se muestra mediante símbolos y sus efectos en el mapa, no con escenas de acción en primer plano.
Tus mercenarios ponen la ciudad en movimiento
El helicóptero es solo una herramienta. Según la campaña y la misión, puedes contar con infantería, francotiradores, artillería, explosivos, minas, barricadas, señuelos para zombis y apoyos menos habituales. La infantería recorre las calles mientras dispara; los francotiradores cubren una línea desde los tejados; la artillería te permite señalar un objetivo para que reciba un impacto con retraso. Algunas herramientas se colocan antes del combate, mientras que otras se pueden apuntar o activar cuando la ciudad ya está en plena crisis.
Por eso el entorno también forma parte de la táctica. Los edificios pueden bloquear el movimiento o los disparos, ofrecer cobertura y derrumbarse al recibir armas pesadas. Una explosión puede despejar una manzana llena de enemigos, pero también destruir edificios y cambiar qué caminos quedan abiertos para los zombis. Una barricada puede desviar una ruta sin matar a nadie; un señuelo puede atraer a los zombis a otra parte. Mientras tanto, el helicóptero necesita un lugar de aterrizaje al que lleguen los civiles antes de que la horda les corte el paso.
Tú y tus amigos dirigís las unidades desde la misma vista cenital. El jugador principal usa el ratón para seleccionar unidades y dar órdenes; los jugadores locales adicionales usan un mando o joystick para seleccionarlas y enviar comandos. Todos actuáis sobre las mismas unidades y el mismo mapa, sin clases fijas ni pantallas separadas.
Algunas misiones añaden a un científico entre las personas que hay que rescatar. Ponerlo a salvo contribuye a investigaciones que mejoran tus fuerzas, y las unidades ganan experiencia con su trabajo. Un francotirador veterano puede ajustar su puntería con más rapidez; la infantería entrenada puede moverse más deprisa o acertar con más fiabilidad. Estas mejoras dan a la campaña una pequeña progresión más allá de la siguiente misión, aunque los mercenarios y el equipo disponibles pueden cambiar de un turno a otro.
El brote se extiende entre misiones
La campaña alterna entre rescates tácticos y un mapa del mundo. Al comienzo de cada turno eliges un territorio que evacuar. Los brotes leves son menos peligrosos, pero también dan menos puntos; las zonas con mucha infección pueden albergar a más personas y tener más valor, aunque un nivel alto de infección puede propagarse a los territorios vecinos. Cada turno agrava la crisis. Si eliges una y otra vez las zonas fáciles, el brote puede avanzar en otros lugares.
Al terminar una misión recibes puntos de victoria según los civiles que hayas rescatado y el estado del territorio. La investigación y los ascensos te dan más motivos para sopesar los encargos seguros frente a los rescates complicados. La campaña termina cuando un bando alcanza el objetivo de puntos, así que evacuar con éxito es solo una parte del conflicto general. Puedes salvar a muchas personas en una ciudad y aun así ver cómo la infección gana terreno en el mapa.
La decisión rara vez consiste simplemente en «llevar a tu mejor equipo». Los mercenarios disponibles pueden ir cambiando, algunos quizá estén ocupados en otras misiones y las opciones de campaña pueden alterar las unidades o las condiciones que aparecen. Además, el trazado de cada ciudad se genera para la misión. Puede que recibas herramientas adecuadas para el mapa, o que los explosivos y las barreras disponibles te obliguen a cambiar de idea. A medida que avanza el brote, los territorios más grandes y más infectados entrañan más peligro. Un mal turno puede complicar toda la campaña al dar más espacio a los zombis para expandirse.
El azar aporta variedad, pero también cierta fricción. Un trazado distinto, las unidades iniciales, las condiciones ambientales y los modificadores de campaña pueden cambiar una operación de rescate que ya conoces. Las opciones integradas permiten cambiar las reglas de una campaña nueva, y el juego admite modificaciones creadas por jugadores. Un minijuego independiente, KringleJammer, cambia el objetivo por un helicóptero armado y oleadas de zombis cronometradas. Es un breve desvío arcade, aunque la campaña ocupa la mayor parte del juego. La misión principal sigue girando en torno a colocar unidades, mover el helicóptero y rescatar a suficientes personas o acabar con los zombis. Las herramientas cambian más a menudo que el objetivo fundamental.
La campaña también tarda un poco en explicar sus reglas. Los números del mapa indican lo peligroso que es cada territorio, pero las consecuencias de perder terreno se entienden mejor cuando la infección alcanza las zonas vecinas. Cada habilidad tiene su propio tiempo de preparación o sus límites de colocación: la artillería tarda en llegar a su objetivo, los francotiradores cubren una línea desde un edificio y los explosivos pueden alterar la ciudad. Las mejoras y la investigación recompensan las misiones bien resueltas, pero una mejora nueva no siempre soluciona un encargo difícil si la unidad que necesitas está ocupada o no la seleccionaste ese turno. Por eso gestionas un equipo cambiante en vez de crear una escuadra perfecta y repetir siempre el mismo plan.
Puedes cambiar la configuración de la campaña para que las reglas sean más permisivas o más extrañas, y las modificaciones pueden alterarlas aún más. Esas opciones vienen bien si una mala racha deja de ser divertida, aunque algunos cambios pueden afectar a la duración de la campaña o al ritmo al que avanza cada bando. No hay un sistema de emparejamiento que complete los puestos libres: tendrás que reunir a un grupo local o usar Steam Remote Play Together.
Un apocalipsis extraño y contenido
La emergencia se desarrolla en un mundo de ciencia ficción peculiar, con estética de mediados del siglo XX. El mapa del mundo y la vista táctica usan pocos colores y figuras diminutas; entre operaciones aparecen viñetas breves, casi de cómic, que aportan detalles extraños. El tono puede ser irónico o surrealista, en vez de contar una historia continua que lo explique todo. La música y los menús aportan buena parte del ambiente. En el mapa urbano, la amenaza del brote se representa con unas pocas formas rápidas, no con monstruos detallados.
Ese contraste le da una identidad propia: cada misión te obliga a decidir a quién puedes salvar mientras la presentación se desvía a veces hacia lo absurdo. Si buscas una historia de zombis centrada en sus personajes o un juego donde apuntas y luchas como superviviente, este ofrece otra cosa. La tensión nace al ver cómo tu plan se enfrenta a un mapa cambiante y cómo las zonas infectadas pueden transformar rápidamente una campaña controlable en una carrera contrarreloj.
¿Le encaja a tu grupo esta forma de jugar?
La cooperación admite hasta tres personas en un mismo ordenador. Los jugadores locales adicionales necesitan un mando o joystick; la primera persona puede usar ratón y teclado. El juego no tiene una campaña en línea nativa. Steam Remote Play Together puede transmitir una sesión local a tus amigos, pero el juego sigue siendo cooperativo en una máquina compartida.
Esta cooperación encaja con un grupo pequeño que quiera resolver un mismo problema táctico en el mapa compartido, en lugar de controlar personajes separados. Todos dan órdenes a las mismas unidades, pero cada misión plantea una ciudad concreta y una selección distinta de recursos. Rescatar a suficientes civiles o eliminar a la horda te da un objetivo inmediato; en el mapa del mundo, los brotes y tus decisiones de campaña siguen teniendo efecto. La selección de unidades puede ser imprevisible, lo que hace más difícil entender las primeras misiones. Cuando ya conoces las mecánicas básicas, algunos rescates pueden empezar a parecerse. El ciclo breve de rescates y las opciones ajustables de campaña aportan rejugabilidad, pero la variedad de misiones es limitada. Los contratiempos pueden acumularse, así que encaja mejor con grupos dispuestos a adaptarse que con quienes buscan una larga serie de misiones muy distintas.