Una guerra que ya está perdida
AI War 2 es un híbrido de gran estrategia y RTS en el que la galaxia ya pertenece a la IA. Empiezas con un solo planeta pequeño en medio de territorio hostil y tu primera prioridad es no llamar la atención. Expandirte lo justo para sostener tus flotas y redes defensivas, evaluar objetivos con calma y golpear el corazón de la IA cuando estés preparado. El campo de batalla galáctico evoluciona y hay muchas facciones opcionales con sus propios objetivos, así que la galaxia se siente viva y llena de vecinos con los que jugar.
Cómo se juega en grupo
El juego incorpora cooperación en línea. El motor de simulación está diseñado para correr grandes cantidades de IA y simulaciones en paralelo, y el rendimiento de la simulación va desacoplado del framerate: uno puede tener 120 fps en batallas intensas y otro 30 fps sin perder sincronía ni ralentizar la simulación. También se puede acelerar o frenar la simulación sin coste extra para la CPU y pausar cuando haga falta, lo que evita esperas aburridas. El multijugador sigue en beta, y el juego admite mods de forma notable, incluso con acceso profundo a partes de la simulación central y con soporte para mods en multijugador.
Antes de empezar
Hay dos formas de encarar la partida: un modo más accesible y otro Expert pensado para quien quiera el reto extremo, con elementos de pérdida permanente y razones para sostener posiciones desfavorables. La elección siempre es personal. El juego automatiza la mayoría de las tareas repetitivas y deja funciones avanzadas para cuando hagan falta, como colocar nanitas espía, ajustar o desactivar la automatización o rediseñar las composiciones de flota. La ciencia es más generosa y el sistema de hacking es muy potente: los puntos de hacking son limitados pero permiten conseguir naves o capacidades, debilitar enemigos o robarles, además de personalizar a los líderes de flota con mejoras inusuales o transformarlos en nuevas versiones de su clase. Hay mucho que aprender y los tooltips están siempre a mano, pero clicar rápido no sirve de nada: improvisar y adaptarse es lo que decide la partida.