Pid es una aventura de plataformas y puzles sobre Kurt, un chico que se queda varado en un planeta desconocido e intenta volver a casa. Podéis recorrer sus niveles juntos en el cooperativo local para dos jugadores: una persona controla a Kurt y la otra juega como Audrey, un pequeño robot. Cada jugador puede colocar un rayo gravitatorio a la vez, así que podéis crear rutas entre los mismos puzles de plataformas, peligros y encuentros con robots. No hay multijugador en línea nativo, aunque Steam Remote Play Together permite transmitir la sesión local desde el ordenador de un jugador hasta el de su amigo.

Un planeta donde la gravedad se convierte en herramienta

El viaje de Kurt hacia casa atraviesa un lugar onírico, lleno de robots excéntricos, máquinas extrañas, calles silenciosas y edificios que parecen estar un poco fuera de escala. Los colores suaves y la iluminación difusa dan a los niveles un aire de cuento, mientras que los peligros hacen que avanzar no sea nada sencillo. Una sala puede empezar con un hueco y unas pocas plataformas, y luego añadir un robot patrullero, maquinaria móvil o una cámara cuyo campo de visión convierte el cruce en un puzle de sincronización.

El rayo gravitatorio es la idea central del juego. Kurt lanza un pequeño orbe que crea una columna de fuerza: si lo colocáis bajo un personaje, lo eleva; junto a una superficie puede desviar su movimiento para que atraviese o rodee un obstáculo. Los rayos también afectan a objetos y enemigos, desplazan cámaras de seguridad, transportan bombas y abren rutas poco habituales. Duran poco, así que colocar uno se parece menos a construir un puente permanente y más a preparar un ascensor temporal en el momento adecuado.

En solitario, Kurt puede mantener dos rayos activos. En el cooperativo cambia el límite: cada jugador solo puede tener un rayo en pantalla a la vez. Por eso el modo es más que añadir un segundo personaje que siga al primero. Una ruta que una persona podría crear a solas con dos colocaciones quizá requiera que ambas contribuyáis. Un rayo puede elevar a vuestro compañero hacia un saliente mientras el otro crea un impulso diagonal o acerca un objeto. También podéis afectar a un enemigo compartido o mover una bomba hacia su objetivo.

Compartir el mismo espacio hace que coordinarse no siempre sea perfecto, y eso puede resultar útil. Un rayo ayuda a la otra persona a subir, pero un impulso mal sincronizado puede lanzarla contra un peligro o acercar un enemigo a su camino. Las reseñas del cooperativo describen interacciones capaces de ayudar o entorpecer al otro jugador. El juego no os asigna clases ni árboles de habilidades distintos: la diferencia está en que cada persona controla un personaje y coloca su propio rayo. Resolvéis el mismo puzle físico desde dos posiciones, y el resultado depende de cómo interactúen vuestras colocaciones.

Trazad una ruta por cada sala

La mayor parte del avance en Pid consiste en cruzar una serie de salas compactas y zonas de nivel más amplias. Saltáis entre salientes, usáis plataformas móviles, atravesáis peligros e investigáis qué permite alcanzar el rayo. Algunas zonas requieren elevarse rápidamente por encima de pinchos; otras convierten un objeto móvil, una ruta de patrulla o la posición de un enemigo en parte del puzle. La solución suele verse en el diseño, pero llevarla a cabo puede exigir movimientos precisos y buen ritmo.

En el cooperativo hay un segundo personaje en el espacio y un segundo rayo, lo que puede abrir otra ruta frente al mismo obstáculo. Una persona quizá llegue a una plataforma segura y prepare el siguiente impulso mientras la otra cruza por debajo. En otra sala, un rayo que mueva una cámara o un objeto puede dejar sitio para que paséis ambas. Los puzles no se basan en tareas fijas como «constructora» y «explorador»: tenéis la misma herramienta básica y el nivel determina cuándo importan dos colocaciones.

Eso también significa que el cooperativo no es automáticamente más fácil. El movimiento y la colocación de rayos exigen precisión, y un error puede costar una vida o devolveros a un punto de control. Una persona puede estar preparando un salto mientras el rayo de la otra cambia la elevación disponible. Un saliente estrecho se convierte en un cuello de botella cuando ambos personajes tienen que cruzarlo. Podéis buscar juntas una ruta cuidadosa, pero el segundo jugador añade más movimiento a un juego que ya gira en torno al ritmo.

Pid es ante todo un juego de plataformas, así que no gestionáis una base común, no elegís configuraciones de personaje ni repartís una lista de roles de combate. La cooperación es directa y física: cada persona se mueve, salta y coloca un campo gravitatorio temporal. El modo resulta fácil de entender cuando aparece el primer rayo, aunque deja espacio para experimentar con los puzles. Una colocación puede servir para avanzar, desviar a un enemigo o mover otro objeto de la sala; normalmente no hay que gestionar una pantalla separada de objetivos cooperativos.

Robots, sigilo y encuentros más grandes

Los robots del planeta convierten algunas salas en puzles de sigilo. Las máquinas de seguridad patrullan o desplazan un cono de visión brillante por las plataformas. Si detectan o tocan a Kurt, podéis volver al punto de control anterior. Los rayos sirven para elevaros por encima de una patrulla, rodear una línea de visión o manipular lo que ve un enemigo. En el cooperativo, los personajes pueden estar en lugares distintos de la sala; el movimiento de una persona puede atraer la atención mientras el rayo de la otra abre un camino para pasar el robot.

Otros encuentros mezclan plataformas y combate. Kurt lleva una mochila para las herramientas y los objetos que encuentra durante el viaje; el juego introduce bombas, bombas temporizadas, bombas de humo, tirachinas y equipo protector. Las estrellas que recogéis en los niveles funcionan como moneda para comprar objetos en máquinas expendedoras. El tirachinas puede lanzar un orbe gravitatorio hacia una superficie que, de otro modo, quedaría demasiado lejos, y así prolongar el puzle más allá del siguiente saliente. Las bombas y otras herramientas cambian cómo afrontáis a enemigos y obstáculos, mientras que los objetos protectores pueden amortiguar el daño.

Estas herramientas amplían las opciones, pero el movimiento sigue siendo lo principal. El rayo puede elevar a un jugador por un hueco, mover una bomba o ayudar a preparar un disparo; no convierte el juego en una aventura de plataformas de acción tipo run-and-gun. Muchos enemigos son obstáculos que hay que esquivar tanto como objetivos que derrotar. Los jefes cierran algunas partes del viaje y exigen repetir saltos, colocar rayos y atacar alrededor de enemigos enormes. Un amigo aporta otro rayo y otro personaje, pero estos combates siguen usando las mismas plataformas exigentes que el resto del juego.

La dificultad es uno de los factores más claros para saber si Pid os encaja. Varias reseñas elogian los ingeniosos puzles gravitatorios y el aspecto visual, pero también critican los controles, los picos de dificultad y los jefes. El cooperativo añade otra persona y otro rayo, pero no elimina la necesidad de saltar con cuidado ni hace sencillos todos los combates. Si os gustan los juegos de plataformas en los que un intento fallido os devuelve a una sala para repetirla, esos reinicios forman parte de la experiencia. Si buscáis un paseo tranquilo de puzles con poco riesgo de caídas o repeticiones, las secciones exigentes pueden no ser para vosotros.

Avanzad por un mundo extraño y cambiante

La historia sigue a Kurt por distintas zonas del planeta mientras busca el camino de vuelta a casa. El recorrido pasa por espacios variados, como salas de maquinaria industrial, hogares extraños, calles de ciudad y lugares de aspecto teatral o onírico. Los escenarios presentan nuevos paisajes y tipos de enemigos, pero el núcleo se mantiene: saltar, evitar peligros, recoger estrellas y usar el rayo para llegar a la siguiente salida. Podéis continuar la aventura juntos en vez de cambiar entre una serie de misiones cooperativas independientes.

La exploración añade detalles a los niveles. Puede haber estrellas, objetos útiles y rutas ocultas por encima del camino evidente o detrás de un puzle. Un coleccionable quizá os anime a probar una colocación menos directa del rayo o a pasar sin tocar una patrulla. La mochila conserva las herramientas encontradas, mientras que la moneda os permite decidir qué comprar antes de un tramo difícil. Estos hallazgos acompañan las plataformas, pero no forman un sistema de progreso de personaje a largo plazo: lo que cambia sobre todo entre las partes de la aventura es el diseño de las salas y sus desafíos.

La atmósfera llena los momentos entre desafíos. Robots, señales extrañas, objetos poco comunes y tramos tranquilos hacen que el planeta parezca más un cuento ilustrado que un campo de batalla de ciencia ficción convencional. La música alterna entre pasajes animados y otros más tranquilos; los colores y la iluminación diferencian los escenarios. La presentación es una parte importante del atractivo, pero acompaña a un juego que requiere paciencia. La historia se cuenta de forma ligera a través del viaje y los personajes, no mediante largas escenas de diálogo.

El valor de rejugar Pid viene sobre todo de repetir sus tramos de plataformas y buscar coleccionables, no de misiones ramificadas ni desbloqueos cooperativos persistentes. Al terminar la aventura se desbloquea una dificultad mayor. Vuestro amigo comparte el desplazamiento y la resolución de puzles, pero no hay una campaña cooperativa aparte, progreso en línea ni modo competitivo entre jugadores. Pensad en dos personas recorriendo juntas la aventura de Kurt, con una pantalla compartida y un segundo rayo que cambia cómo se cruza cada sala.

Qué necesita vuestro grupo

El cooperativo integrado está pensado para dos jugadores en un mismo ordenador y con pantalla compartida. Steam Remote Play Together puede transmitir a un amigo los juegos locales compatibles: una persona inicia Pid e invita a la otra por Steam, para que os unáis a la sesión local de quien aloja la partida en vez de entrar en una sala en línea nativa. Una conexión estable ayuda con la transmisión. Seguiréis en el mismo modo local para dos jugadores, no en una campaña en línea aparte.

Pid está disponible para Windows y macOS, con compatibilidad completa con mandos. La distribución predeterminada del teclado puede resultar incómoda, pero podéis cambiar las teclas. En el modo local se comparte la pantalla y ambos personajes permanecen en la misma sala, no en mundos separados. Nadie puede entrar o salir de la sesión cooperativa una vez que empieza.

Pid encaja especialmente con amigos que quieren una aventura compacta de plataformas para dos alrededor de una herramienta poco habitual. Los rayos os dan a ambos una forma de moldear la ruta, y esa misma habilidad puede facilitar o complicar el cruce de la otra persona. No hay salas en línea que llenar ni configuraciones de largo plazo que mantener: compartís la aventura en cooperativo local o transmitís esa sesión local con Steam Remote Play Together. La contrapartida es que los puzles gravitatorios forman parte de un juego de plataformas exigente, con un ritmo estricto y encuentros difíciles que pueden poner a prueba vuestra paciencia tanto como vuestras ideas.

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