Supervivencia cooperativa en una zona de exclusión nuclear
MISERY es un juego de supervivencia para 1 a 10 jugadores en cooperativo, ambientado en la República de Zaslavie. La historia parte de un instituto de investigación secreto, el SIRZEZ, construido antes de la guerra para estudiar anomalías y artefactos. Con el tiempo, esos artefactos provocaron el conflicto entre bloques militares y desembocaron en una guerra nuclear. Cuando suena la sirena y una bomba nuclear está a punto de caer, tienes 60 segundos para agarrar lo que puedas y llegar al búnker. A partir de ahí empieza la verdadera supervivencia.
Cómo se juega en grupo
Cada día, el grupo sale a la Zona de Exclusión para saquear ubicaciones generadas proceduralmente: bases militares abandonadas, estaciones de investigación, tierras radiactivas y ciudades en ruinas. El objetivo es volver al búnker antes del anochecer. La Zona está llena de secretos y trampas mortales, y la radiación no es la única amenaza: encontrarás otros supervivientes dispuestos a matar por comida y recursos, criaturas mutadas con comportamientos únicos y distintas anomalías. Nadie sabe exactamente cómo funcionan las anomalías ni cuál es su origen; algunas te ayudan y otras te destrozan. Las zonas de anomalías suelen esconder artefactos, objetos raros y valiosos distorsionados por las anomalías y cargados de efectos únicos.
El búnker como base de operaciones
El búnker es tu nuevo hogar. Amplíalo habitación por habitación: instala generadores (de gas, solar o con gnomo), construye estaciones de fabricación, cultiva comida, cocina y decora el refugio con todo lo que arrastres de las incursiones: una mesa, un cómoda, un sofá gastado o incluso una alfombra acogedora. Después de cada incursión, puedes relajarte en el bar del sótano del instituto: bebe, habla con otros supervivientes y comercia tu botín y artefactos raros con el mercader.
Lo que hay que vigilar
Vigila tus constantes vitales. En la Zona, la gente puede morir fácilmente de hambre, sed o enfermedad por radiación, o perder la razón y volverse contra sus compañeros de equipo. La Zona también juega con tu mente: demasiado estrés y empezarás a oír susurros, ver cosas que no están ahí y sentir que alguien te observa. Si pierdes el control, ni siquiera el búnker te salvará.