En Tidalis, los bloques de colores que caen se convierten en un puzle sobre cómo dirigir corrientes por el tablero. Puedes resolver sus desafíos con un amigo: compartir un tablero en el mismo ordenador, jugar en tableros distintos en local o por internet, o elegir uno de sus tres modos cooperativos pensados para ayudar a la otra persona. El modo Aventura tiene 115 niveles con objetivos cambiantes. Los rompecabezas sin límite de tiempo ofrecen una forma más tranquila de familiarizarse con el sistema de flechas.
Un puzle, dos formas de compartirlo
En un mismo ordenador, dos personas pueden jugar en un único tablero: una usa el ratón y la otra el teclado. Ambas modifican y activan fichas en el mismo espacio. Es más parecido a compartir el control de un puzle que a jugar cada una en una pantalla diferente. Esta opción es fácil de configurar y permite que una segunda persona se incorpore a una partida en curso. Eso sí, solo puede iniciarse una corriente a la vez. Además, el juego cuenta el tablero como un solo jugador y esta configuración no da acceso a las reglas especiales cooperativas.
Si prefieres que cada persona tenga su tablero, Tidalis permite jugar en local con dos tableros en un mismo ordenador. De forma predeterminada, el ratón controla uno y el teclado el otro. Puedes reasignar las entradas, ajustar la desventaja individual de cada jugador y decidir si activas los objetos cooperativos. Los tableros separados permiten que cada uno avance a su ritmo sin perder de vista lo que ocurre en el lado de su compañero.
El juego en red también usa dos tableros, uno por ordenador, conectados por una red local o por internet. La configuración oficial requiere dos copias del juego: una persona crea una sesión privada y la otra se une. Una vez conectadas, cualquiera de las dos puede elegir un nivel, que la otra acepta. Además, otra persona puede sentarse junto a cada jugador conectado y utilizar el otro dispositivo de entrada de ese ordenador. Así, dos ordenadores admiten hasta cuatro participantes en total. Tidalis habla de juego en red para dos jugadores porque cada ordenador aporta un tablero; quienes usan el teclado en cada equipo son participantes locales adicionales.
Corrientes en vez de intercambios
Los bloques aparecen en la parte superior de una cuadrícula, cada uno con un color y una flecha direccional. En vez de desplazar o intercambiar piezas vecinas, giras la flecha de un bloque arrastrando el ratón y luego lanzas una corriente desde un bloque. La corriente sigue los colores que coinciden y la dirección de sus flechas. Cuando una cadena alcanza al menos tres bloques del mismo color, estos desaparecen. Los bloques que estaban encima caen en los huecos y pueden iniciar más corrientes; un movimiento bien calculado puede provocar una cascada.
El sistema se reconoce tras unos cuantos turnos, pero exige una atención distinta a la de un juego tradicional de combinar tres piezas. No basta con buscar colores adyacentes. Tienes que trazar una ruta por el tablero: qué flecha girar, dónde puede desviarse una corriente y qué pasará cuando se cierren los espacios vacíos. Una cadena larga puede atravesar zonas del tablero que no se tocan. Algunos bloques especiales pueden determinar si una ruta continúa, cambia de dirección o afecta a las piezas cercanas. Hay cascadas que parecen anticipadas por el tablero; otras se desarrollan tan deprisa que cuesta seguir cada paso.
En muchos niveles de acción, la presión aumenta porque siguen cayendo bloques. Si la pila supera la parte superior del tablero, pierdes. En otros niveles, el objetivo puede ser alcanzar una puntuación, eliminar cierta cantidad de bloques, lograr una combinación concreta o sobrevivir durante un tiempo determinado. A veces tienes que retirar colores específicos sin superar un límite total de bloques eliminados. Una cadena prometedora puede resolver el objetivo equivocado, así que algunos modos te dejan marcar el ritmo mientras que otros exigen reaccionar deprisa ante los cambios.
Una campaña que cambia las reglas
El modo Aventura te lleva por el extraño mundo de Tidalis. Su mapa enlaza 115 niveles y una historia desenfadada te permite conocer a sus peculiares habitantes. Los diálogos son deliberadamente extravagantes, y los fondos alternan paisajes pintados con escenarios más insólitos. Las secuencias animadas unen los puzles, pero son los objetivos los que marcan el ritmo: un nivel puede pedirte que elimines bloques deprisa, otro que crees una cadena concreta y otro que aprendas a manejar nuevas piezas o efectos del tablero.
La campaña te da margen para aprender al principio y aumenta la complejidad poco a poco. Los bloques especiales y los nuevos estilos de juego alteran reglas conocidas; también puede cambiar el flujo del tablero junto con el objetivo. Los bloques de madera interrumpen las corrientes, mientras que otras piezas reaccionan a las combinaciones o a la gravedad. En lugar de pedirte una y otra vez que despejes el tablero, la campaña introduce nuevos giros. Puedes saltarte un nivel que se te resista y volver más tarde, para que un rompecabezas complicado no te deje atascado.
El menú de Rompecabezas (Brainteasers) cambia el ritmo todavía más. Estos desafíos no tienen límite de tiempo y nada se mueve hasta que actúas. Muchos te piden despejar el tablero en un número limitado de movimientos, aunque el objetivo concreto varía. Si jugáis juntos en tableros separados, ambos recibís el mismo rompecabezas inicial. Podéis comparar posibles rutas o probar movimientos diferentes, y reactivar vuestro propio tablero tras fallar sin reiniciar el de la otra persona.
Partida rápida y Partida personalizada te permiten salir de la campaña y elegir las condiciones de una partida. Puedes combinar un estilo de juego con bloques especiales, objetos, tamaño del tablero, dificultad y límite de tiempo, o elegir una de las variantes preparadas. Hay más de veinte estilos y decenas de piezas especiales por descubrir. Una modalidad de tipo Zen elimina el reloj; otra más rápida hace que los bloques caigan con mayor urgencia, y una tercera puede alterar la gravedad o la forma en que avanzan las corrientes. Con una partida personalizada puedes crear desde un rompecabezas pausado de lógica hasta una ronda arcade más intensa.
Tres reglas cooperativas conectan los tableros
En los modos normales, ambos jugadores tienen el mismo objetivo general en dos tableros. De vez en cuando aparecen objetos cooperativos opcionales que solo sirven para ayudar a la otra persona. Un objeto puede eliminar una pieza peligrosa o aliviar la presión en el otro tablero. Puedes mantenerlos activados para añadir algo de colaboración o desactivarlos en los ajustes de los jugadores. Las desventajas individuales también pueden facilitarle la partida a alguien o hacer más difícil el tablero de la otra persona. Puedes ajustar estos valores entre niveles.
Las reglas especiales se encuentran en Partida rápida o Partida personalizada una vez que activas dos jugadores. En Sol o Luna (Sun or Moon), los dos jugadores eliminan bloques de sol y de luna por turnos. Cada persona obtiene objetos que corresponden al color especial de su tablero y puede enviarlos al otro para que prepare su siguiente cadena. Así, el puzle se convierte en un intercambio entre dos tableros: lo que eliminas puede preparar el siguiente movimiento de la otra persona, y viceversa.
En Item Buddies, ambos tableros reciben más objetos útiles, pero solo puedes usarlos en el tablero de tu compañero. Block Vaporizer establece un vínculo más directo: cuando eliminas una cadena, el juego quita del tablero de la otra persona el bloque más peligroso de ese color. Desaparece una pieza por cada tres bloques de tu cadena. Cada regla cambia el efecto que tus movimientos tienen en la otra persona. Una cadena larga puede ser una ayuda, y un objeto usado en el momento justo puede salvar un tablero a punto de llenarse.
Estos modos cooperativos son distintos de los modos Versus. En Garbage Battle, las cadenas envían bloques molestos al oponente; Endurance acelera poco a poco hasta que alguien pierde; Freeform permite definir otras condiciones. Puedes competir con otra persona en local o por internet. También es posible que un único tablero, incluso con dos personas compartiéndolo, se enfrente a la IA. El sistema de puzles sirve tanto para compartir un objetivo como para competir. Al iniciar una partida personalizada, comprueba qué reglas has elegido.
El juego depende de cuánto disfrutes los puzles
Tidalis encaja sobre todo con amigos a los que les gusta comentar un sistema mientras cambia. En un rompecabezas tranquilo, podéis comparar rutas y ver cómo la otra persona prueba una sin perder vuestro propio progreso. En un modo con bloques que no dejan de caer, el tablero tiene menos paciencia: un jugador puede encontrar un camino mientras el otro ya gira flechas para interceptar la corriente. El juego no asigna roles ni da habilidades individuales a los personajes. Lo que aportas es una lectura del tablero, un movimiento o un objeto útil para la otra persona.
La curva de aprendizaje es lo principal que conviene tener en cuenta. El sistema de flechas te pide entender a la vez los colores, la dirección, el alcance y los bloques que caen. Conforme avanza la campaña aparecen reglas para más piezas especiales. A algunos aficionados a los puzles esa combinación les parece profunda y variada. A otros les cuesta leer las corrientes, les resulta incómodo arrastrar y hacer clic, o creen que ciertos resultados dependen demasiado de qué bloques aparecen. La campaña también alterna entre niveles tranquilos y otros exigentes. Si tu grupo busca una cooperación inmediata y obvia, el sistema puede parecer más un rompecabezas complejo que estudiar que un juego de fiesta ligero.
La historia y la presentación también son particulares. Criaturas flotantes, diálogos extraños, fondos pintados y música que reacciona al estado del tablero dan al juego un tono caprichoso. A algunos jugadores les gustan los personajes peculiares y la banda sonora; otros se distraen con los diálogos o los patrones musicales repetidos. Gran parte de la historia aparece entre niveles, mientras que el tablero ocupa la mayor parte del tiempo que pasáis juntos.
Qué necesitas para jugar en compañía
En un solo ordenador puedes usar ratón y teclado, tanto para jugar en tableros separados como para compartir uno. Para el juego cooperativo en red, necesitarás dos ordenadores y una copia del juego por cada jugador remoto. Podéis conectaros por una red local o por internet. La configuración cooperativa se basa en el ratón y el teclado, incluso cuando alguien usa el teclado en el ordenador del jugador que controla el ratón. Si vuestro grupo necesita mandos, comprueba su compatibilidad antes de preparar una sesión.
Tidalis está disponible para Windows, macOS y Linux. Si el grupo mezcla sistemas operativos, comprueba si vuestra combinación concreta puede conectarse antes de organizar una sesión en red. Las partidas online incluyen chat de texto, pero no chat de voz integrado. Tidalis permite crear y unirse a sesiones de red, además de conectarse directamente. Así puedes organizar una partida con amigos sin depender de que aparezca un contrincante público al azar.
Si quieres un juego de puzles donde compartir el tablero sea parte de la conversación, Tidalis ofrece una opción local sencilla y un montón de reglas que descubrir. Si prefieres resolver el mismo problema en tableros separados, tienes la campaña, los rompecabezas sin límite de tiempo y los objetos cooperativos. Eso sí, necesitarás algo de paciencia hasta que las flechas y los bloques en movimiento te resulten intuitivos.