Qué es SWAPMEAT
SWAPMEAT es un shooter en tercera persona con matices de roguelite y mucho humor absurdo. Interpretas a Squishy, un agente metamórfico de Rangus Corp., y te lanzas a mundos alienígenas hostiles para completar objetivos contra reloj mientras oleadas de enemigos intentan aplastarte. La mecánica central es la recolección de partes mutantes: cada alienígena al que derrotas puede entregarte cabezas, torsos o piernas con poderes propios. Piernas de triple salto, torsos que soltan torretas, cabezas de pavo lanzagranadas o un Octo Swirl que dispara en todas direcciones son solo algunos ejemplos. Cada pieza equipada cambia tu estrategia al instante, y las combinaciones posibles son miles. También puedes robar las armas de tus enemigos y usarlas contra ellos.
Cómo se juega en grupo
Se puede jugar en solitario o en cooperativo online de 1 a 4 jugadores, sumando hasta tres amigos a tu partida. La dificultad escala dinámicamente: sube cuando alguien se une y baja cuando alguien se va, así que el reto se ajusta al tamaño del grupo sin que nadie se quede fuera. En cooperativo, la partida consiste en destruir alienígenas y trocear su carne junto a los demás mientras cumplís los objetivos antes de que se acabe el tiempo. Cada jugador puede montar su propio conjunto de partes y adaptarse a lo que vaya cayendo, lo que abre espacio para repartir roles y combinar poderes dentro del equipo. El combate es rápido y constante: esquivar, disparar y cambiar de partes en plena acción mientras el caos crece.
Qué conviene saber antes de empezar
Es un roguelite, así que cada misión genera enemigos, eventos aleatorios y combinaciones de partes distintas; ninguna partida se repite y cada muerte sirve para aprender. Entre rondas vuelves a la sede con tu investigación y la canjeas por desbloqueos de armas, nuevos perks y mejoras permanentes, de modo que acabas siendo más fuerte con el tiempo aunque sigas empezando de cero en cada partida. Hay cuatro niveles de dificultad, desde Casual hasta Nightmare, para ajustar el tono del reto. Los escenarios son planetas raros y coloridos, desde una autovía urbana llena de mutantes velocistas hasta una barbacoa planetario tomada por alienígenas, con ruinas de capitalismo galáctico, tecnología antigua y referencias noventeras repartidas por el mapa. El humor es oscuro, cartoon y paródico, con oleadas de enemigos disparando balas por todas partes: si os va el caos frenético con amigos, encaja.