Starbound convierte una aventura de supervivencia espacial en un sandbox online compartido para hasta cuatro jugadores por defecto. Pueden seguir la historia en grupo, adentrarse en misiones peligrosas o dejar la campaña por un rato para construir casas y recorrer planetas extraños. Cada quien viaja con su propio personaje, inventario y nave; quien aloja la partida aporta el universo que visitan juntos. Esta mezcla hace de Starbound un juego cooperativo flexible, aunque su estructura abierta puede hacer que las amistades avancen a ritmos distintos. Se juega online desde computadoras separadas: no hay una sesión con pantalla compartida.

Una nave espacial en corte muestra habitaciones decoradas, equipo y miembros de la tripulación en varios niveles.

Una nave averiada abre el camino a una gran galaxia

Desde el inicio, el grupo tiene una razón para abandonar la nave: escaparon de una catástrofe, la nave quedó dañada y el planeta cercano tiene lo necesario para volver a ponerla en marcha. Descienden a la superficie, reúnen materiales, fabrican herramientas y exploran cuevas y asentamientos. La nave es el punto de partida de un ciclo largo: aterrizar, recolectar, mejorar el equipo y despegar rumbo a otro mundo.

Los planetas se generan de forma procedimental y varían en terreno, clima, criaturas y lugares ocultos por descubrir. Una visita puede llevarles por un bosque tranquilo; otra, a una caverna oscura o al fondo del océano. En este mundo lateral, excavan tanto en horizontal como en vertical. Pueden seguir la superficie hasta llegar a un asentamiento o cavar en busca de mineral y habitaciones escondidas. Las mazmorras y ruinas interrumpen la recolección de recursos con trampas, enemigos y tesoros. Los materiales nuevos permiten mejorar armaduras, armas, herramientas y estaciones de fabricación, y abrir el acceso a entornos que antes eran demasiado peligrosos.

La variedad impulsa la exploración, pero no promete que cada planeta les sorprenda. Algunas superficies repiten formas y criaturas conocidas, y el ciclo puede acabar centrado más en extraer el siguiente material que en descubrir algo nuevo. Para un grupo al que le gusta desviarse por su cuenta, esa repetición deja espacio para convertir una salida rápida por recursos en una expedición a una cueva o una visita espontánea a un asentamiento. Quienes prefieren una serie de misiones muy dirigida podrían sentir que viajar entre planetas carece de rumbo.

Una casa de madera construida por un jugador se integra en una ladera colorida, con habitaciones amuebladas, faroles y un pequeño jardín.

El universo de quien aloja, varios personajes

Una partida entre amistades puede empezar al unirse por Steam al juego de otra persona. También hay software para servidores dedicados, que permite mantener un mundo disponible cuando quien aloja no está jugando; configurar un servidor propio requiere más trabajo que enviar una invitación. La partida guardada de quien aloja aporta los planetas y el estado del mundo. Quienes se unen llevan sus personajes, objetos y naves, así que visitan un universo compartido en lugar de copiar el personaje del anfitrión.

Cuando forman un grupo, la interfaz les permite localizar a sus amistades y transportarse a la nave de cualquier integrante. No tienen que quedarse siempre en el mismo planeta: alguien puede trabajar en una base mientras otra persona mina bajo tierra o explora un asentamiento cercano. Esa flexibilidad deja que cada quien siga sus propios proyectos y luego se reúna con el resto para explorar juntos una mazmorra, enfrentar a un jefe o visitar otro planeta. Por eso, el cooperativo no siempre se siente como una expedición sincronizada: sus amistades pueden estar activas en distintas partes del mismo mundo.

En una partida larga, los cambios del universo de quien aloja y el progreso de las misiones de cada personaje pueden desacompasarse. En una visita posterior, el grupo podría encontrar un planeta cambiado mientras algunos personajes siguen en fases anteriores de sus misiones. Es una posible complicación, no un resultado garantizado, y puede notarse más cuando jugáis en horarios distintos. A los grupos que disfrutan construyendo y explorando entre misiones quizá les encaje esa libertad; quienes quieran avanzar al mismo ritmo por la historia podrían tener más dificultades para mantenerse coordinados. Aun así, podéis reuniros para compartir una misión de la historia como objetivo común.

Pueden luchar en equipo, pero el sandbox no asigna roles de combate fijos. Hay armas como espadas para el combate cercano y armas de fuego; la armadura y las mejoras fabricadas determinan qué tan preparado está cada explorador para planetas más peligrosos. Esa libertad permite crear distintas configuraciones, pero el juego no les asigna de antemano un tanque y un sanador. Los combates interrumpen la excavación con suficiente frecuencia para que una salida subterránea alterne entre buscar minerales, esquivar ataques y eliminar criaturas antes de volver a la veta.

Una campaña narrativa con desvíos opcionales

La historia principal conecta la exploración con una serie de misiones y encargos independientes. El sistema a bordo de la nave les guía hacia distintos objetivos, entre ellos una cadena de mazmorras relacionadas con cada raza, con enemigos y jefes propios. Estas misiones son instancias separadas del mapa planetario abierto y se inician desde la nave. Tienen puntos de control; la mayoría se reinicia cuando los jugadores se marchan. Las misiones principales otorgan artefactos que conducen al enfrentamiento final. Sus amistades pueden unirse a una partida online en curso y salir cuando lo necesiten; no hace falta una campaña cooperativa aparte.

La historia les da un objetivo claro cuando el grupo lo busca: llegar a un lugar nuevo, recorrer sus salas y luchar contra el jefe del final. El sandbox sigue disponible cuando prefieren algo menos estructurado. Pueden volver a un planeta para terminar una construcción, hacer encargos para sus habitantes, reunir materiales para una herramienta nueva o dejar la siguiente misión para otra sesión. Ese cambio de ritmo permite alternar entre misiones planeadas y largos ratos de juego improvisado en un mismo universo.

El modo de supervivencia de cada personaje cambia el riesgo de esas salidas. En Casual no hace falta comer. Survival añade hambre y, fuera de las misiones instanciadas, al morir puede hacer que pierdas algunos materiales y consumibles que llevas; esos objetos quizá se puedan recuperar, mientras que se pierde el 30 % de los Pixels transportados. Por eso conviene tener en cuenta el equipo y las provisiones antes de adentrarse en una cueva. Hardcore combina el hambre de Survival con la pérdida permanente del personaje, así que sus consecuencias son más graves. Son modos de personaje, no roles fijos para el grupo: Starbound no exige que alguien sea sanador y otra persona, tanque. Cada quien equipa a su explorador con armas y armaduras encontradas o fabricadas, y decide si la salida conjunta se centra en el combate, los recursos o lo que el planeta tenga para ofrecer.

Construyan un hogar entre misiones

Los sistemas de construcción de Starbound ofrecen al grupo otra forma de progresar. Los bloques y muebles pueden transformar un refugio en una casa, un taller en un espacio de producción o un asentamiento sencillo en una colonia decorada. Pueden cultivar, criar animales y recibir a algunos habitantes amistosos como inquilinos. Sus encargos y regalos añaden pequeños objetivos alrededor de la base; una construcción terminada se convierte en un punto reconocible del planeta compartido. Este trabajo avanza junto a la campaña sin obligar a que cada sesión haga progresar la historia.

La nave también es un proyecto, pero pertenece a cada personaje. Pueden decorar sus habitaciones y ampliarla a medida que reclutan tripulación. La tripulación se queda a bordo, y algunos integrantes otorgan bonificaciones durante los viajes. Un grupo pequeño puede seguir a su dueño por los planetas y ayudar en combate. Son acompañantes, no sustitutos de jugadores humanos adicionales, y cada amistad sigue llevando su propia nave. En un planeta compartido, alguien puede construir una colonia mientras otra persona vuelve a su nave a ordenar provisiones o cambiar el equipo.

No hay un sistema formal de clases que reparta las tareas entre jugadores. Las siete razas jugables influyen sobre todo en el personaje que crean; el equipo, las armas, las criaturas capturadas y las decisiones que toman en cada planeta determinan cómo juegan en ese momento. Una sesión puede centrarse en completar una misión en equipo o alternar entre cultivar, construir, cazar, escanear criaturas y reunir ingredientes. El mundo compartido permite que estas actividades convivan sin exigir que todo el grupo esté en el mismo lugar.

Varias figuras pequeñas están en una sala subterránea oscura, junto a agua poco profunda y un tesoro.

El límite del grupo y la elección de alojamiento

Por defecto, el grupo es de cuatro personas en total, incluida quien aloja. Para superar ese límite hay que cambiar la configuración manualmente; no es la configuración normal del cooperativo. Si quieren saber si el juego base se ajusta al grupo, conviene contar con cuatro personas.

La forma prevista de jugar en grupo es online. Para jugar online necesitan conexión de banda ancha. Lo más sencillo es invitar a una amistad de Steam a una partida en curso. Un servidor dedicado independiente puede seguir funcionando después de que quien aloja cierre el juego normal, aunque mantener uno propio puede requerir configurar la red y el cortafuegos. La redirección de puertos solo hace falta para esa opción de servidor manual, no para que una amistad se una normalmente por Steam. Starbound no es un juego cooperativo de sofá: cada persona necesita su propio ordenador.

Para un grupo de dos a cuatro amistades, el atractivo práctico está en poder hacer cosas muy distintas dentro de un mismo universo. Pueden avanzar por las misiones de la historia, reunir materiales para una base común, decorar naves propias o explorar por separado y reunirse más tarde. Los límites también son claros: el grupo estándar no pasa de cuatro, no hay pantalla compartida y a quienes tienen horarios distintos podría costarles coordinar un mundo centrado en la partida de quien aloja. Starbound encaja con grupos que buscan un sandbox planetario amplio donde alternar misiones y construcción, más que con quienes prefieren una campaña cooperativa de ritmo marcado y niveles en orden fijo.

Capturas de pantalla

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