Un viaje por un universo de ciencia ficción con espadas

En Songbringer interpretas a Roq Epimetheos, un protagonista accidental que recorre la galaxia en la nave Songbringer junto a su skybot Jib. Roq disfruta de la fiesta y la música, y busca planetas verdes donde no haya policía galáctica. Su vida cambia cuando encuentra la nanosword en una cueva de Ekzera y despierta sin querer un mal antiguo. La espada es bastante potente y emite un zumbido. Jib, que en su juventud estudió programación de inteligencia artificial en la ciudad planetaria Yuerder, transfirió ilegalmente su conciencia a un cuerpo de skybot en su lecho de muerte. Jib escanea los cuerpos de los enemigos caídos y a veces descubre botín valioso, además de ganar la capacidad de aturdir a los enemigos. Su gran debilidad son los bigotes.

Cómo se juega en grupo

Songbringer incluye cooperativo local. En este modo, el jugador dos controla a Jib, mientras que en el modo individual Jib funciona con control de IA. El juego es una RPG de acción de mundo abierto con elementos roguelike y metroidvania, así que exploráis juntos un overworld no lineal, resolvéis puzles y os enfrentáis a jefes en mazmorras generadas proceduralmente. El combate es de hack and slash con espadas, y la progresión no se basa en puntos de experiencia: avanzáis derrotando enemigos, venciendo a jefes y reclamando dispositivos tecnológicos perdidos. También se admite Remote Play Together para jugar en remoto.

Generación procedural y exploración no lineal

Al empezar una partida elegís una semilla de mundo de seis letras. Esa semilla genera el planeta, el overworld, los secretos y las mazmorras. Introducir la misma semilla siempre genera el mismo mundo, sin importar la plataforma, lo que permite compartir lore y competir con otros. Una semilla nueva da un mundo distinto, y una conocida sirve para intentar un speedrun. El overworld generado es abierto y no lineal: podéis ir en cualquier dirección de la brújula o jugar las mazmorras en el orden que queráis, e incluso no recoger la espada. En cada mundo hay nueve mazmorras que Roq y Jib pueden descubrir: algunas son temáticas, con puzles e ítems necesarios para completar el mundo; otras son secretas, misiones secundarias ocultas que otorgan habilidades; y algunas son extremadamente difíciles, con enemigos, mobs y jefes muy exigentes.

Secretos, artesanía y puntuación

Hay tesoros escondidos por todas partes. Al comer cactus, Roq gana poderes psicodélicos y puede percibir los secretos que están a la vista. Algunos objetos se pueden combinar para crear artefactos: si encontráis un blink orb y un fire cube, podéis llevarlos al droidsmith de la nave Songbringer para fabricar un fire orb que permite a Roq teletransportarse unos pasos convirtiéndose en una bola de fuego. Al completar una misión se cuantifican varios factores para producir una puntuación global: tiempo de finalización, porcentaje de mapa descubierto, porcentaje de ítems obtenidos y modo de juego, regular o permadeath. La puntuación se puede guardar en un ranking global ordenado por semilla de mundo, que rota según popularidad y novedad, y se puede consultar manualmente una semilla concreta.

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