Redhowl convierte una aldea inspirada en Caperucita Roja en un juego de deducción social online. Tú y tus amigos compartís partida, pero quizá no objetivo: los Chaperons protegen la aldea, los Lobos la sabotean y un Asesino persigue sus propios objetivos.

Una aldea que cambia del día a la noche

La aldea de la Abuela tiene el aspecto de un cuento, con casitas, caminos, bosque y una plaza central, pero el ambiente cambia con la hora. Durante el día puedes recorrer una comunidad colorida y avanzar en las tareas de la aldea. Al caer la noche, el bosque se vuelve más amenazador: los Lobos tienen ventaja nocturna y debilitan la aldea con sabotajes.

El mapa forma parte de la deducción, no es solo un decorado. Los jugadores recorren una aldea compartida en vez de quedarse en una pantalla de reunión, y el chat de proximidad vincula las conversaciones al espacio que rodea a cada personaje. Un avistamiento se puede contrastar con el progreso de las tareas y las acciones visibles, aunque ninguna pista por sí sola confirma un rol oculto.

Un Lobo trabaja en una mina de cristales azules mientras siguen visibles el temporizador y el mapa de la partida.

Tres facciones y trece roles

Hay 13 roles repartidos entre tres facciones. Los Chaperons forman el bando cooperativo de la aldea. Su objetivo general es completar misiones, mejorar las defensas, investigar actividades sospechosas y descubrir a los traidores antes de que la aldea quede arrasada. Sus habilidades son distintas, así que dos Chaperons pueden contribuir de formas diferentes aunque persigan el mismo resultado. Para influir en la partida tienen que combinar sus poderes.

Los Lobos buscan justo lo contrario. Aprovechan la noche, sus habilidades y los sabotajes para poner la aldea en peligro sin revelar quiénes son. El aspecto de un personaje no cuenta toda la historia sobre quien lo controla. La deducción surge de comparar lo que dicen los jugadores con lo que ocurre a su alrededor. Puedes terminar una tarea al lado de un amigo y preguntarte poco después si su rol explica una interrupción sospechosa.

La tercera facción es el Asesino, un depredador solitario con un objetivo propio: cazar a jugadores designados, sin importar a qué facción pertenezcan. Así que no es un simple juego de dos bandos. No todas las amenazas son Lobos que intentan eliminar a los Chaperons, ni todos los que están fuera de la aldea buscan la misma victoria. Cuando tú y tus amigos entráis en una partida, compartir sala no significa tener los mismos intereses. Un amigo que parece dispuesto a ayudar quizá tenga motivos para proteger a una persona y perseguir a otra.

La cantidad de roles promete variedad, aunque sus funciones no siempre se deducen por el nombre. Cada rol tiene una habilidad y un lugar en el plan de su facción. Por eso una acción sospechosa puede tener varias explicaciones: alguien quizá esté usando un poder, cumpliendo un objetivo o escondiendo una condición de victoria rival. El reto consiste menos en detectar una señal visual única y más en interpretar acciones y declaraciones que van cambiando.

Las misiones llevan a la votación del consejo

Durante el día, los Chaperons completan misiones por la aldea y mejoran sus defensas hasta tres niveles. Lugares como la mina o el molino dan interacciones concretas a esas tareas. El progreso queda a la vista mientras los jugadores recorren el mismo mapa.

La fase del consejo es el ajuste de cuentas en público. Los jugadores comentan lo que creen que ha pasado y votan. El objetivo es descubrir las amenazas antes de que ganen demasiado terreno. Cuentan lo que sabe el grupo, lo que cada cual está dispuesto a decir y las conclusiones que saca de la partida. El consejo y el chat de proximidad encajan, aunque oír una voz cerca no demuestra por sí solo que su dueño diga la verdad.

El rol del Político aparece junto a una jaula suspendida sobre un barranco boscoso.

La Luna de Sangre y el mundo espectral

La Luna de Sangre aparece una vez por partida y tiene cuatro variantes aleatorias que pueden cambiar las reglas. Una variante especialmente rara combina los otros tres efectos.

Los jugadores eliminados no desaparecen sin más del escenario. En el reino espectral de Redhowl, quienes han caído regresan como fantasmas, que pueden rondar la aldea e interactuar con el mundo de los vivos. Su presencia añade otra capa tras una eliminación y mantiene visibles sus consecuencias en el mapa, mientras los vivos continúan con los objetivos de su facción.

El tamaño del grupo forma parte del diseño

Las partidas online admiten de 4 a 15 jugadores, con cuatro como mínimo. Redhowl es un juego competitivo de deducción, no una campaña cooperativa en la que todos luchan contra el juego: solo los Chaperons colaboran entre sí y las demás facciones persiguen sus propios objetivos.

En Windows, Redhowl requiere un sistema de 64 bits con Windows 10. El chat de voz de proximidad es central para la deducción, aunque las acciones visibles, las misiones y los votos también aportan pistas.

Qué cambia y qué puede acabar cansando

Los 13 roles y las cuatro variantes de la Luna de Sangre cambian las reglas y la información oculta, pero pueden repetirse los lugares y las tareas conocidas.

Redhowl encaja con amigos a quienes les guste deducir mientras hacen tareas entre acusaciones. Su atractivo está en el contraste entre el trabajo en la aldea, los roles ocultos, las voces cercanas y un consejo en el que quien se sienta junto al fuego quizá no esté de tu parte.

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