Qué es Chained Beasts
Chained Beasts es un roguelike de gladiadores para 1-4 jugadores en el que combates en la arena desde una vista cenital. La idea central es que vas encadenado a tus compañeros, así que cada movimiento afecta al grupo. El combate es cuerpo a cuerpo con espadas y armas arrojadizas, y también puedes usar el escenario: lanzar un urna a los enemigos, lanzar a los enemigos contra la urna, embestirlos contra un muro de pinchos o un pozo de serpientes. Si lanzas un arma a distancia, conviene tener otra a mano, porque quedarte sin ella te deja en una mala situación.
Las partidas son roguelite con muerte permanente: cada recorrido plantea caminos distintos y la experiencia acumulada te permite aprender habilidades potentes para enfrentarte a los rivales. Además puedes ahorrar dinero para comprar equipo y armas que cambien el curso de la batalla, y desbloquear personajes con habilidades propias.
Cómo se juega en grupo
Lo que define la experiencia compartida es la cadena. Con cuatro jugadores quedáis unidos de formas crueles y creativas: si no os coordináis, acabáis enredados alrededor de un pilar o peor, pero si sincronizáis los movimientos podéis derribar a los enemigos y girar la situación a vuestro favor. La comunicación y el ritmo común pesan tanto como la refriega.
El juego admite cooperación en línea y Remote Play Together, además de cooperación local. El PvE es el eje: los rivales son enemigos controlados por la máquina y los jefes, héroes de la arena bien armados con todas las ventajas a su favor. A medida que sube vuestra fama aparecen esos jefes, y ganarlos os acerca un paso más a Roma y a una oportunidad de libertad o venganza. El público de la arena también cuenta: si lo ganas, siempre estará de tu lado.
Lo que conviene saber antes de empezar
Cada día en la arena deja heridas nuevas que se acumulan. Puedes arrastrar una cojida dolorosa, quedarte sin ojo izquierdo o ver alucinaciones que solo tú ves. Existen pociones para aliviar el dolor, pero sus efectos secundarios pueden dejarte con algo peor, y también está la posibilidad de recurrir a una cirugía. Todo eso se suma a un combate difícil, con toques slapstick y momentos graciosos que conviven con la brutalidad.
El tono es medieval y de espectáculo romano, con espadas, muerte permanente y una dificultad alta que exige perseverancia. La suerte de cada partida cambia según el camino que elijas, así que ninguna ronda se parece del todo a la anterior. Antes de lanzaros, repartid bien los papeles dentro de la cadena y decidid hasta dónde estáis dispuestos a llegar: la gloria en la arena se paga con heridas.