Un metroidvania roguelike de robots y carne

A Robot Named Fight pone en tus manos a un robot solitario encargado de detener al Megabeast, una esfera del tamaño de una luna hecha de carne, ojos y bocas que descarga a sus crías sobre el mundo como una plaga. Después de milenios de paz, en los que los dioses mecánicos ascendieron y dejaron a los robots de orden inferior cuidando el planeta, toca limpiar el desastre. La partida se desarrolla en laberintos generados proceduralmente, con más de 4.000 millones de recorridos distintos, así que cada vuelta tiene distribución propia. La exploración y la recogida de objetos son el centro del juego: buscas mejoras aleatorias y artefactos que te permiten salvar obstáculos, abrir rutas nuevas y encontrar secretos escondidos por los pasillos. Hay más de 80 objetos únicos y cada run te da un conjunto diferente, así que no hay dos partidas con el mismo reparto de potenciadores. El combate contra más de 60 enemigos es directo y bastante gore: la violencia y el gore están presentes en todo momento, con criaturas carnosas que revientas mientras avanzas.

Cómo se juega en grupo

El juego admite cooperativo local, así que puedes encarar el laberinto con un amigo en el mismo sofá. También cuenta con pantalla dividida y soporte para cuatro jugadores en local, además de la función Remote Play Together, que permite que personas en distintas ubicaciones se unan a la sesión. Cada jugador controla su robot y se reparte el trabajo: abrir caminos con las mejoras que encuentre, cubrirse mutuamente frente a los enemigos y decidir hacia dónde se investiga. Como los objetos se aleatorizan en cada partida, el reparto de potenciadores cambia y obliga a adaptarse entre turnos de exploración. El juego funciona con el mando que prefieras, lo que facilita sentarse varios delante de la misma pantalla sin complicaciones.

Antes de empezar

Ten en cuenta que la dificultad se apoya en la permuerte real: si caes, la partida termina y el laberinto que llevabas desaparece, empezando de cero con una distribución nueva. Eso encaja con el planteamiento roguelike, donde el progreso se construye aprendiendo el juego y completando logros que desbloquean contenido nuevo. La estética es de píxeles con un aire retro, y el tono es deliberadamente exagerado en cuanto a carne y gore, así que conviene saberlo antes de sentarse a jugar. La no linealidad del mapa significa que no hay un recorrido fijo: decides tú por dónde seguir según las mejoras que te hayan tocado en esa run.

Capturas de pantalla

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