La batalla ha terminado, los héroes se han marchado y vuestro turno empieza en la habitación que han destrozado. Viscera Cleanup Detail convierte una catástrofe de ciencia ficción en un trabajo de limpieza en primera persona: vosotros y vuestros amigos fregáis manchas, recogéis escombros y partes del cuerpo, reparáis desperfectos e intentáis dejar cada lugar en condiciones. Pueden jugar hasta cuatro personas en pantalla dividida local y hasta 32 en cooperativo en línea o por LAN. Son formas distintas de jugar. La idea es sencilla, pero la limpieza implica muchas tareas pequeñas y físicas.

Un pasillo rojo y blanco de una estación, visto por encima de una fregona, con escombros, un cubo amarillo y manchas en el suelo.

El turno empieza después de la acción

Cada nivel os lleva a los restos de un desastre distinto. Una sala de investigación destrozada, una estación invadida por alienígenas u otro lugar de ciencia ficción se convierte en vuestro puesto de trabajo. Un breve informe y las pistas del entorno dejan entrever lo que ha ocurrido. No tenéis que luchar contra la invasión: llegáis después de la batalla, con una fregona en la mano y rastros por el suelo, las paredes y, a veces, hasta el techo.

El humor nace de tratar una masacre descomunal como un problema laboral de lo más corriente. El juego toma elementos visuales de los shooters y las historias de terror —rastros de sangre, casquillos, equipos rotos y cadáveres—, pero os da herramientas de limpieza en vez de un rifle. Las notas y las identificaciones personales pueden incluir quejas del trabajo o pistas sobre cómo murió la tripulación. El tono sigue siendo cómico y macabro, pero la sangre no pasa desapercibida: hay desmembramientos caricaturescos, órganos sueltos y sangre por todas partes.

Cada encargo se centra en un lugar, no en una larga secuencia de misiones de campaña. Elegís una ubicación, limpiáis hasta que consideráis que habéis terminado y marcáis la salida en el Punchomatic. El escenario sugiere una historia, pero no conduce al grupo por una trama fija con personajes desarrollados. Cada mapa es una tarea de limpieza independiente; parte del atractivo está en ver cómo cambia el mismo espacio durante vuestro turno.

Hay más que pasar la fregona

La fregona elimina los restos biológicos de suelos y paredes, pero necesita agua limpia. Si el agua del cubo está sucia, podéis volver a extender la mancha. Si el cubo se vuelca, toca limpiar otro charco. Al pisar sangre podéis dejar huellas y llenar de nuevo de marcas rojas una habitación casi terminada. La física conecta las tareas: los objetos no son iconos de una lista, sino cosas que transportáis, apiláis, derramáis, golpeáis y, a veces, tiráis al suelo.

Las demás herramientas sirven para otros tipos de restos. La escoba reúne basura suelta, como casquillos. Los cubos de residuos guardan varios objetos pequeños o partes del cuerpo para llevarlos juntos al incinerador. El soldador láser repara impactos de bala y otros daños en las paredes. Un Sniffer portátil apunta hacia zonas donde puede quedar contaminación, aunque no señala con precisión la última mancha minúscula. Algunos niveles incluyen más equipo, como un elevador para alcanzar manchas altas o máquinas relacionadas con los objetivos del lugar.

Así, el espacio de trabajo parece un pequeño puzle logístico. El agua, los cubos, los contenedores, el incinerador y las zonas de almacenamiento están repartidos por el mapa, mientras que la suciedad aparece en esquinas y lugares incómodos. En las salas grandes, podéis hacer muchos viajes entre la limpieza visible y las máquinas que ayudan con ella. Es gratificante ver cómo una habitación caótica queda ordenada, pero la tarea es deliberadamente repetitiva: fregar, aclarar, recoger, transportar, quemar, revisar y descubrir después esa mancha que se os había escapado junto al techo.

Una sala de investigación manchada de sangre en primera persona, con máquinas, objetos esparcidos y un cuerpo a la derecha.

Tareas opcionales y puntuación al fichar la salida

El objetivo básico es limpiar suficiente para superar la evaluación del trabajo. Las manchas, la basura, las partes del cuerpo y los agujeros de bala cuentan, pero no siempre es fácil ver qué queda. El Sniffer ayuda a acotar la búsqueda, aunque a veces os toca mirar por toda la sala en vez de seguir una marca precisa. Si la puntuación no llega, una limpieza que parecía relajada puede convertirse en una búsqueda minuciosa del último trozo de basura o la última marca.

También hay tareas adicionales para quienes quieren hacer algo más que dejar el suelo limpio. En algunos niveles rellenáis formularios sobre el personal y lo que podría haber ocurrido. En las zonas indicadas podéis apilar cajas o barriles para ganar puntos extra. Los objetivos propios de cada lugar pueden pediros reparaciones, reponer suministros u otras tareas relacionadas con el entorno. Esos detalles dan al trabajo un contexto de oficina ficticia: durante el turno podéis redactar informes sobre el desastre mientras recogéis los restos.

Podéis elegir el ritmo normal de limpieza o el modo Speedrun. En el modo normal, el grupo decide cuándo fichar la salida. Speedrun marca un tiempo objetivo y hace que la puntuación baje mientras corre el reloj. Las mismas tareas se sienten distintas. En la limpieza abierta podéis buscar restos pequeños con calma; en la modalidad contrarreloj cada desvío compite con el tiempo. El objetivo sigue siendo restaurar el lugar, pero decidís si queréis añadir presión.

El trabajo también puede salir mal de forma cómica. Un contenedor lleno puede volcarse, un cubo puede derramarse y una colisión puede convertir una retirada ordenada de residuos en otro problema de contaminación. Para algunos grupos, ese humor físico forma parte de la gracia; a otros les frustra. La física puede hacer que limpiar resulte cómico y social, pero un cubo volcado o una pila inestable también añade otra ronda de tareas. El mismo accidente puede ser un chiste para unas personas y un contratiempo pesado para otras.

Un turno de limpieza compartido

Todos los conserjes usan las mismas herramientas básicas en un nivel compartido. Un turno puede incluir fregar pasillos, enjuagar cubos, barrer casquillos, llevar escombros a contenedores, reparar agujeros de bala, inspeccionar habitaciones, manejar elevadores y transportar residuos al incinerador. Todo el trabajo cuenta para la misma suciedad, puntuación y nivel, no para copias separadas de cada jugador.

Los lugares grandes pueden abarcar habitaciones conectadas, puntos de eliminación y manchas difíciles de alcanzar. Cubos, contenedores, escombros y agua permanecen en el mismo espacio físico. Una colisión puede derribar una pila o volcar un recipiente, y las pisadas o los charcos pueden volver a marcar una superficie que parecía limpia. Un derrame o una pila caída añade limpieza y puede afectar a la evaluación final.

El cooperativo online, por LAN y en pantalla dividida se centra en limpiar un nivel compartido. Las mismas herramientas y la física determinan el estado del lugar; algunos trabajos añaden papeleo, pilas que dan puntos extra, reparaciones o reposición de suministros como objetivos secundarios.

En línea, por LAN y en pantalla dividida

Las partidas en línea o por LAN admiten hasta 32 personas; el modo local en pantalla dividida permite hasta cuatro. Esos 32 son un máximo técnico, no el tamaño habitual de un grupo de amigos: un único lugar compartido puede volverse caótico y la calidad de la conexión puede variar. Unirse a una partida de red puede requerir solucionar problemas o configurar algunas cosas a mano.

Jugar en una partida alojada en red y usar la pantalla dividida local no son lo mismo. Al entrar en una partida de red no se añade sin más una segunda persona local a la misma pantalla. Remote Play Together puede retransmitir una sesión de pantalla dividida a un amigo a distancia. Es una opción distinta del cooperativo en línea nativo, y puede que tengáis que ajustar los controles o la calidad de la retransmisión. Es una alternativa para un grupo dispuesto a configurar la transmisión, pero no una combinación nativa de juego local y en línea.

La pantalla dividida también tiene una particularidad de control: el teclado y el ratón, junto con el primer mando, se asignan al mismo jugador. Por eso, esas entradas quizá no sirvan para controlar a dos conserjes distintos. Aunque el modo local admite hasta cuatro personas, podéis necesitar algunas pruebas para asignar controles separados a cada una.

Si un amigo no puede conectarse, la conexión directa o una configuración manual de red pueden ayudar, aunque quizá siga haciendo falta solucionar problemas. La versión de macOS no permite conexiones multijugador de Steam, así que los jugadores de Mac no pueden usar esa vía.

A quién le puede gustar este turno

Viscera Cleanup Detail encaja con amigos a quienes les gusten las tareas metódicas, la comedia física y ver cómo una habitación cambia a medida que trabajan. Su contraste extraño —una masacre en una estación espacial tratada como una rutina de limpieza— convierte hasta las herramientas corrientes en un chiste macabro. Los mapas del Workshop y el editor de niveles incluido ofrecen más lugares aparte de los trabajos principales, aunque la calidad del contenido creado puede variar y la versión de macOS no tiene acceso a Steam Workshop.

También conviene tener en cuenta los límites: el trabajo es repetitivo por diseño, los detalles pequeños pueden afectar a la puntuación y la física puede deshacer parte de la limpieza. La pantalla dividida requiere ajustar los controles y la versión para Mac queda fuera del multijugador de Steam. Si vuestro grupo busca combate, una campaña cooperativa muy guiada o un juego donde cada persona adicional acelera todas las tareas sin falta, este turno es otra cosa. Pero si os hace gracia la idea de dejar limpio un lugar asqueroso —aunque pueda resultar un poco repetitivo—, podéis compartir la fregona con vuestros amigos.

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