Qué es Scrappage

Scrappage es un shooter twin stick con vista cenital y componentes de rogue-lite: entras en niveles generados proceduralmente, te abres paso entre hordas de mutantes, zombis, alienígenas, robots y todo lo que encuentres entre medias, y al final de cada nivel te espera un jefe. El bucle es limpiar, derrotar al jefe, saquear su botín y volver a empezar. La ambientación es postapocalíptica: el mundo está en ruinas, los supervivientes luchan entre sí y contra las criaturas que rondan las tierras devastadas. Tú llevas años esclavizado y por fin has logrado escapar, así que toca cobrarte a tus verdugos y escalar hasta arriba.

El loot es el corazón del juego. Cada parte del cuerpo que consigues desbloquea una habilidad activa potente, y entre los cientos de partes y objetos disponibles puedes montar un build distinto en cada partida. También recoges chatarra para comprar o mejorar objetos y partes entre niveles, y experiencia para desbloquear mejoras permanentes. Hay cerca de cuarenta tipos de enemigos distintos y niveles generados con nueve temas diferentes, así que las rutas nunca son exactamente iguales.

Cómo se juega en grupo

Scrappage incluye cooperativo local y funciona también con Remote Play Together, así que la partida compartida no exige que todo el mundo esté en el mismo sofá: puedes invitar a tu gente y jugar juntos de forma remota. La cámara es cenital y el control es de twin stick, pensado para mando, lo que hace que cada persona gestione su propio personaje sin complicaciones.

En una sesión conjunta conviene repartir el trabajo: quien vaya más cargado de partes de cuerpo puede cubrir los frentes mientras otros se ocupan de recolectar chatarra para las mejoras entre niveles, que de todos modos se compra y mejora al terminar cada nivel. Hablar de qué partes lleváis puestas sirve para no duplicar habilidades y cubrir los huecos que os falten ante cada jefe. La personalización de personaje permite distinguiros entre tanto caos.

Antes de empezar

Lo primero que hay que tener claro es que hay muerte permanente: un solo descuido puede costarte la vida y el viaje empieza de cero. No es un juego para ir relajado, aunque sí existe un modo de dificultad fácil con apunte automático que resulta útil para empezar o para groupos que prefieren disfrutar del caos sin estrés.

El subgénero es bullet hell y bullet heaven: pantallas llenas de proyectiles, hordas constantes y jefes implacables al final de cada nivel. Ten en cuenta que las mejoras permanentes por experiencia mitigan algo el castigo de la muerte, pero el progreso real en cada partida se pierde. También está indicado que el juego está muy optimizado para funcionar bien y con buen aspecto incluso en hardware antiguo, así que no hace falta equipo reciente para ponerse con él.

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