Cuidar un faro que se cae a pedazos
En Lighthouse Keeper te instalas en una isla pequeña con una misión clara: mantener en pie un viejo faro. El tiempo ha hecho mella en él, así que tendrás que averiguar cómo funcionan sus mecanismos para ponerlos a punto otra vez. A veces el problema es que falta un material y tienes que ir a buscarlo; otras veces el asunto es de ingenio y toca pensar antes de actuar. Mientras tanto, la isla es tu casa nueva y tienes que mantenerte: pescar peces o gaviotas, reparar la granja para cultivar verduras, talar árboles y minar minerales para mejorar tus herramientas.
Recorrer once islas en barco
El faro no es el único sitio al que llegas. Tienes un barco con el que navegas a distintas islas y descubres sus secretos, además de conseguir recursos que no hay en casa. En total el viaje abarca 11 islas, así que hay bastante terreno por cubrir entre pesca, minería, tala y recolección. El juego mezcla la supervivencia y la fabricación con momentos más tranquilos de exploración, así que el ritmo lo marcas tú: puedes ir a por recursos sin prisa o centrarte en el siguiente arreglo del faro.
Cómo se juega en grupo
Lighthouse Keeper incluye Remote Play Together, así que una persona con el juego invita a otra a entrar en su partida y la otra juega desde su propio dispositivo sin necesitar el juego. Es la vía para compartir la isla con alguien: repartir tareas, ir a por madera y minerales a la vez o encargarse cada uno de un tramo del faro. Para que funcione, quien invita es quien tiene el juego instalado y la sesión se transmite a quien se une.
Antes de empezar
Ten en cuenta que es un juego en primera persona con gestión de inventario y de recursos: llevar la cuenta de lo que recoges y de lo que gastas forma parte del día a día. Hay combate PvE, así que no todo es paseo tranquilo por la isla. El desarrollo combina tareas de supervivencia con acertijos ligados a los mecanismos del faro, así que conviene estar dispuesto a alternar la recolección con algo de resolución de problemas.