Un mundo de fantasía donde todo se simula físicamente
Lay of the Land es un sandbox de aventura en un mundo de fantasía donde los elementos reaccionan de verdad: el fuego se propaga y quema, la arena se derrumba, el agua fluye y las bolsas de gas asfixian. El terreno es destructible por completo, así que el entorno es una herramienta más en combate: puedes derrumbar el techo de una cueva sobre tus enemigos, derribar un árbol para aplastar a un monstruro o reventar una pared para llegarles por sorpresa. El mundo se genera de forma procedural con simulaciones por capas, así que el agua abre canales por los valles y los caminos serpentean por el terreno conectando de forma natural los distintos lugares. Hay biomas variados con fauna propia, ruinas cubiertas de vegetación, templos mortales con tesoro escondido, cavernas y montañas que explorar.
Cómo se juega en grupo
La partida admite cooperativo, y Steam incluye Remote Play Together para que personas de tu grupo se unan a la sesión. Cada quien puede enfocarse en lo que más le guste: cargar a melee con armas y armaduras, pelear a distancia desde las sombras o dominar las artes arcanas con hechizos. El mundo es totalmente destructible, así que en los encuentros con jefes y monstruos el grupo puede combinar ataques con el terreno: abrir brechas, tumbar estructuras y aprovechar cada reacción física que se desate. También se puede repartir el trabajo de explorar biomas, saquear armas y equipo, y construir la base común.
Construcción y fabricación sin menús
El sistema de construcción es de voxels y va mucho más allá de paredes y tejados cuadrados: la herramienta de cilindro crea estructuras circulares, la de cono las corona con tejados inclinados, y las herramientas de esculpido terreno elevan o rebajan el suelo con naturalidad, además de poder trazar caminos dibujando directamente sobre el terreno. Hay prefabs listos (ventanas, vallas, rampas) y puedes diseñar los tuyos propios para duplicar decoraciones o estructuras enteras, junto con mobiliario como mesas, sillas y estanterías.
La fabricación es física: en vez de depender de menús, colocas los objetos en el mundo y los ensamblas. Pones palas, cuerda y pedernal en el suelo para hacer un hacha, metes comida en la hoguera para cocinarla, fundes mineral y moldes de barro para fundir piezas de metal. Las armas se mejoran en daño, durabilidad o velocidad de ataque, y se pueden infundir con efectos elementales: fuego que quema con el tiempo, hielo que ralentiza o rayo que encadena a enemigos cercanos.