Una peregrinación aérea con Lief

Isle of Reveries es una aventura de acción y exploración vista desde arriba, con estética retro y píxeles. Controlas a Lief, un búho que emprende una peregrinación hacia el Isle of Reveries, una isla abandonada donde, según se cuenta, se concede cualquier deseo. El recorrido recuerda a las aventuras clásicas de Zelda: combates, mazmorras con llaves y objetos, y un mundo enorme que se abre a medida que consigues nuevas herramientas. El viaje está lleno de personajes antropomórficos con los que hablar y que dan color a la historia.

Exploración tipo Metroidvania

El overworld se divide en ocho biomas distintos, y las zonas que no puedes cruzar al principio se vuelven accesibles más tarde, cuando obtienes el objeto o la habilidad adecuada. Hay siete mazmorras, cada una con su propio tema, sus mecánicas particulares y su objeto clave. Además, tu hada compañera puede copiar y crear objetos del mundo, tanto para resolver acertijos como para enfrentarte a enemigos. Esa combinación de objetos del inventario y objetos duplicados es el núcleo de los puzles: hay que pensar cómo se relacionan entre sí para avanzar.

Construir un pueblo entre mazmorra y mazmorra

Fuera de las mazmorras también hay trabajo de comunidad. Puedes levantar edificios y formar un township; los personajes que Lief rescata a lo largo del juego se mudan al asentamiento y ofrecen nuevas misiones e historias. Así que el avance no depende solo de pelear y explorar: volver al pueblo para ver quién ha llegado y qué encargo nuevo aparece forma parte del ritmo del juego.

Cómo se juega en grupo

El juego es pensado para una sola persona, pero incluye dos etapas multijugador que se pueden completar con un amigo, en cooperación local o en línea mediante Steam Remote Play Together. Eso es lo que hay para jugar en pareja o en grupo: el resto de la aventura, el mundo abierto y las siete mazmorras se recorren en solitario. Antes de empezar, ten en cuenta que la estructura es de Metroidvania, así que habrá zonas que deberás volver a visitar más adelante con objetos nuevos, y que los acertijos de las mazmorras piden paciencia más que reflejos.

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