Un bosque que no es tan tranquilo
Fungiman es un survival horror en primera persona con aire atmosférico y surreal. Te despiertas en el bosque de Fungar, rodeado de flores, árboles y shafts de minas, y todo parece un paseo inocente. El problema es que no estás solo: el Füngiman, el guardián del bosque, lleva observándote desde el principio. Su motivo es sencillo y un poco ridículo — protege sus donuts, la fuente de su poder fúngico. El caso es que los donuts también te apetecen a ti, y tu objetivo es recogerlos y comértelos todos. La premisa mezcla lo cotidiano con lo incómodo: una búsqueda de objetos disfrazada de pesadilla psicológica, con un tono de horror que se toma la amenaza en serio aunque el motivo de todo sea un alimento.
Cómo se juega
La partida se desarrolla en primera persona, explorando localizaciones diversas dentro del bosque y sus alrededores. Recoger los donuts es lo que empuja la acción, y cada uno de ellos es una razón más para que el Füngiman te preste atención. Su comportamiento y sus tácticas cambian a lo largo del juego, así que lo que al principio funciona puede dejar de servir más adelante. Hay momentos de exploración y momentos de tensión pura, con minijuegos secretos repartidos por el mapa que premian prestar atención al entorno. El juego ofrece dos niveles de dificultad: uno clásico y otro rehecho, para quien quiera afrontar la versión revisada de los mismos retos.
En grupo y por separado
Se puede jugar en solitario, y también en multijugador, con soporte de PvP en línea. Eso abre la posibilidad de que vuestro grupo de Discord se reparta el bosque: unos recolectando donuts, otros poniéndose en el papel de la amenaza, o simplemente comprobando quién aguanta más sin perder los nervios. Las partidas quedan abiertas a que cada uno juegue como prefiera dentro de la estructura del juego.
Antes de empezar
Conviene saber que es un juego de horror con componente psicológico y surreal, no un paseo relajado aunque el texto de presentación diga lo contrario con toda la intención. Ofrece varios finales, así que la primera partida no tiene por qué ser la última. No hay nada malo en el bosque. Es solo un hongo amistoso.