Qué es Cloudheim
Cloudheim es un action RPG de mundo abierto con combate cuerpo a cuerpo inspirado en Zelda y Devil May Cry, pero con la física metida de lleno en todo. Eres un Runari, uno de los elegidos por Odin Shell, una tortuga antigua que te convoca para reconstruir el mundo tras el Ragnarok. El juego está en acceso anticipado, así que los contenidos seguirán creciendo.
El combate se basa en encadenar habilidades y aprovechar el entorno: derribar pilares sobre los enemigos, lazarlos y meterlos en tornados, lanzarlos por todo el mapa, disparar Greebles desde los cañones o patear barriles que explotan hacia el medio de la pelea. El mundo es reactiva y rompible, así que casi cualquier cosa que se te ocurra con el escenario probablemente acabe siendo una jugada válida.
Jugar con amigos
Se juega en solitario o en cooperativo online con hasta cuatro personas, es decir, tú y hasta tres amigos. Cada arma, habilidad y mejora que desbloqueéis se comparte entre el grupo: nadie se queda atrás si se conecta más tarde o pierde un combate. Además, a medida que crecéis descubriréis Runari jugables nuevos.
Si queréis liarlo, existe la opción Unbridled Chaos, que os permite lazar en pleno combate a vuestros propios compañeros. También hay combos de equipo: combinar vuestras habilidades a la hora de lanzar enemigos por los aires es la parte más divertida de jugaréis en grupo.
Tu taller en el cielo
Vuestro taller está en Odin Shell, la propia tortuga que os ha convocado. La crafteo es visual, así que veréis el objeto tomar forma en el mundo en lugar de esperar a que alguien termine de navegar menús mientras el resto se aburre. Puedes forjar armas, equipo y habilidades poderosas para usarlas en combate o venderlas y financiar así vuestra aventura.
Además, Cloudheim incluye una tienda de fantasía de verdad: pasáis de un puesto minúsculo al negocio más conocido de los cielos, surtiendo estantes, cumpliendo encargos, tratando bien a los clientes y haciendo crecer vuestra reputación. Los Blins mantienen la tienda funcionando y Gnasher se come lo que encontráis y lo devuelve en forma de tesoro. Y hay pesca, que el juego describe como una función muy importante.
Antes de empezar
Enlazáis las puertas de Bifrost para desbloquear islas y mazmorras hechas a mano que se reorganizan en cada visita, así que una sala que jurasteis haber limpiado puede volver a estar llena. Los recorridos van desde los picos helados de Frostvaldr hasta los desiertos de Dustlanger, con acertijos, enemigos exigentes y botín por el camino.
Tened en cuenta que está en acceso anticipado: faltará contenido y habrá cambios. El crafteo, la tienda y la progresión compartida funcionan mejor si el grupo juega con regularidad, así que merece la pena organizar sesiones fijas.