Un shooter cenital con humor de oficina
Zombie Admin es un shooter visto desde arriba con estética colorida y dibujada. La idea es simple: el apocalipsis zombie ha llegado, pero tu jornada de trabajo sigue en pie. Te mueves por una oficina infestada, recoges armas por el camino y vas subiendo de planta en planta dentro de la empresa, hasta llegar al helicóptero de rescate en la azotea. Entre disparos y mordiscos, también tienes tareas de administrador: reponer los cartuchos de tóner en contabilidad, beber café para aguantar y usar los baños de cada planta cuando la cosa se pone intensa. El tono es de comedia: la empresa te recuerda que tu salud es importante, que las armas están repartidas por las plantas por seguridad y que tus compañeros pueden ser reemplazados.
Cómo se juega en grupo
Se puede jugar en solitario o con un colega en cooperativo local. Ambos controláis personajes con teclado y ratón o con mando, así que la partida compartida se hace en la misma pantalla. El juego está pensado para dos personas trabajando codo con codo: repartíos las armas que encontréis, cubrid las esquinas y no dejéis que os acorralen los zombis. También admite Remote Play Together, que permite que una persona se una a la partida local a distancia. Los ocho pisos se generan de forma procedural, así que el reparto de salas, enemigos y recursos cambia en cada partida y conviene ir hablando de por dónde se pasa y quién se queda cubriendo.
Antes de empezar
Hay ocho compañeros de oficina convertidos en zombis, cada uno con lo suyo, y cinco armas distintas para repartir entre los dos. El combate es de doble stick: mover y disparar por separado, con golpes de puñetazo cuando se agota la munición. El mapa es siempre el mismo edificio de ocho plantas, pero su distribución cambia, así que no sirve memorizar pasillos. El juego admite mando y teclado-ratón, y las partidas locales se hacen en el mismo equipo. Tened en cuenta que el humor va de sátira corporativa: evaluaciones de desempeño, normas del empleado y tareas absurdas en mitad del caos. Lo mejor es ponerse de acuerdo antes de empezar en quién hace qué, porque el trabajo de oficina no se cancela por el fin del mundo.