Un top-down shooter con verduras zombis
The Walking Vegetables nos sitúa en los años 80, tras la invasión de una raza alienígena que ha convertido a todas las verduras en criaturas rastreras y hambrientas. Te incorporas a Department Radical, la fuerza policial más molona del planeta, y tu misión es avanzar ciudad a ciudad saqueando edificios y barrios en busca de armas, gadgets, tesoros y oro. El resultado es un tiroteo cenital con estética pixelada y vista cenital, de ritmo muy rápido y con mucha acción constante.
El reparto de enemigos es amplio: más de 20 tipos distintos de verduras, frutas y setas afectados por el Rayo de Vegeneración Alienígena, repartidos por niveles generados de forma aleatoria. Entre partida y partida aparecen jefes, incluyendo los Vegetable Kingpins que sueltan Radrocks y la cabecera alienígena con su Mothership al final del camino. Los edificios, las secciones, los enemigos, los jefes, las armas y los objetos se combinan al azar, así que ninguna partida se repite igual.
Cómo se juega en grupo
El juego incluye cooperativo en el sofá con pantalla dividida, de modo que dos personas pueden compartir el mismo asalto a las verduras desde una sola pantalla. También cuenta con la función Remote Play Together de Steam, que permite que una persona invite a otra a su partida aunque no tenga el juego instalado. En ambos casos se juega en el mismo escenario, con la misma progresión y la misma amenaza, así que conviene repartirse el trabajo: cubrirse mutuamente, repartir el botín y avisar de los enemigos que aparecen por las esquinas.
Antes de empezar
Es un roguelite: cada intento es una partida nueva con edificios, enemigos y objetos aleatorios, y si caes vuelves a empezar. Para sobrevivir más tiempo conviene ir desbloqueando con los Radrocks decenas de armas de fuego, gadgets y armas cuerpo a cuerpo, y elegir entre más de 20 habilidades únicas para crear combinaciones de efectos potentes, como Big Game Hunter, Pulpinator, Akimbo o Tongue of Steel. Las habilidades y los desbloqueos se acumulan entre partidas, así que la primera partida solo rasca la superficie de lo que hay.
El control es de doble stick, disparando en todas las direcciones mientras te mueves, así que tener la mano suelta importa tanto como la puntería. La banda sonora acompaña el tono cómico y desenfadado del conjunto, con un ambiente muy ochentero y un humor que no se toma la cosa demasiado en serio. Antes de lanzaros, decidid si queréis afrontarlo en solitario o con un compañero de batalla: los zombis-verduras saben mejor por dos.