Qué es The Outlast Trials
The Outlast Trials nos sitúa en plena Guerra Fría, dentro de la instalación Sinyala de la Murkoff Corporation. Ahí nos han reclutado como conejillos de indias para probar métodos avanzados de lavado de cerebro y control mental. No somos voluntarios y la instalación no tiene puertas abiertas: para salir hay que completar la terapia que Murkoff nos asigna. El tono es de terror constante, con violencia intensa, gore, lenguaje fuerte y contenido sexual explícito, así que conviene saberlo antes de arrancar. También incluye luces intermitentes y destellos que pueden provocar crisis en personas fotosensibles.
Cómo se juega en grupo
Se puede afrontar solo o en equipo de 2, 3 o 4 jugadores, en cooperativo online. Todos somos prisioneros de la misma instalación y el objetivo común es sobrevivir y salir. Ningún objetivo obligatorio exige cooperar, pero trabajar juntos ayuda mucho: los compañeros pueden aturdir y cegar enemigos, curarse entre ellos y ver a través de paredes. Cada partida consiste en completar las Tareas o los Desafíos MK antes de que nos dejen abandonar la zona. Las Tareas son terapias inmersivas y con historia que llevan un tiempo; los Desafíos MK son más cortos y ocurren en secciones modificadas o rediseñadas de un mapa ya existente.
Supervivir esquivando
El núcleo del juego es de manual de Outlast: evitar a los enemigos, esconderse de ellos e intentar huir. Murkoff nos entrega herramientas para mejorar el sigilo, crear oportunidades de escape o ralentizar a quien nos persigue, pero hay que ganárselas y subirlas para que funcionen. En cada Tarea o Desafío MK nos piden tareas perturbadoras, y solo cuando las terminamos nos permiten salir.
Antes de empezar
Hay personalización del personaje: elegimos el aspecto del paciente, decoramos la celda que sirve de hogar durante la terapia, y seleccionamos herramientas, mejoras y ventajas según el estilo de juego. Los Denizens de la Sinyala Facility nos ayudan a salir enteros. Además, podemos recoger documentos y objetos que demuestran el maltrato de Murkoff a sus pacientes. La propia instalación nos somete a un proceso de ruptura y reconstrucción de la identidad que incluye rituales de aceptación de la nueva ideología, así que el tema da para bastante más que perseguidas.