Una banda rítmica para tocar sin miedo a fallar
Disaster Band es un juego de ritmo donde eliges una pista, te pones al frente con un instrumento y te pones a tocar. El control es directo e intuitivo, pensado para que cualquiera pueda empezar sin complicaciones. Dentro de cada canción puedes tocar libremente con cualquiera de los instrumentos incluidos, sin que el juego te obligue a seguir una ruta fija. La idea es sencilla: puedes tocar cualquier nota en cualquier momento, así que sirve tanto para practicar como para improvisar mientras exploras la música. El motor de sonido es dinámico, así que incluso cuando te equivocas la cosa sigue sonando y la diversión no se corta. Si buscas puntuaciones altas, la práctica y la precisión te subirán en las clasificaciones; si prefieres pasarlo bien, también hay sitio para ello.
Tocar en grupo, en casa o con desconocidos
El juego incorpora multijugador online para hasta 4 jugadores, ya sea que abras la partida o te unas a la de otro. Puedes tocar con amigos o con desconocidos, y la conexión de baja latencia busca que añadir más jugadores signifique más diversión y no más problemas. La propuesta es clara: conectar online, elegir pista, repartir instrumentos y tocar juntos, ya sea una sesión seria o un jam improvisado. También hay clasificaciones globales y locales para quien quiera comparar resultados, tanto en solitario como con la banda completa. El objetivo puede ser subir peldaños o, si la cosa se desmorona, ganar la fama de Disaster Band.
Antes de empezar: pistas propias, instrumentos y modos
Disaster Band admite mod.io, así que puedes crear tus propias pistas en MIDI y compartirlas con la comunidad, además de importar canciones de otros jugadores para tocarlas en la sala de práctica o en el escenario. En cuanto a instrumentos hay 15 para elegir, desde clásicos como el violín o el trombón hasta opciones más exóticas, incluidos maullidos de gato o un coro, lo que abre miles de combinaciones. El juego funciona en solitario y con mando, y las etiquetas del catálogo lo encuadran como algo casual, con estética estilizada, dibujada y tierna, con humor y aire de comedia. Conviene tener claro que no hay una obligación de tocar bien: el juego está pensado para que puedas equivocarte, seguir sonando y seguir pasándolo bien.