Un roguelike en primera persona con mazmorras que cambian siempre
Barony te pone dentro de mazmorras generadas de forma distinta en cada partida, con monstruos, trampas y tesoros repartidos por sus pasillos. El objetivo es llegar hasta la maldición del lich Baron Herx, que ha arruinado el pueblo de Hamlet. El juego no te toma de la mano: la muerte es permanente y cada intento empieza de cero, así que toca aprender de los errores, leer las estadísticas del botín y decidir qué hechizos, armas y objetos conviene llevar puestos. Entre las 13 clases disponibles hay clásicos como guerrero, mago y pícaro, y otras menos habituales como sepulturero, bufón y arcanista, cada una con su forma de afrontar la aventura.
Cómo se juega en grupo
Se puede jugar solo o formar un grupo de hasta 4 personas. La cooperación funciona por pantalla dividida, por conexión inalámbrica entre consolas y por internet, con posibilidad de jugar con gente de otras plataformas. En grupo conviene repartir roles: quien lleve tanque aguanta el frente, quien maneje magia cubre a distancia y quien recoja el botín reparte lo que haga falta. Si alguien muere, no se queda fuera: aparece como fantasma con poderes propios para seguir molestando o ayudando al resto del grupo. El juego también permite que un amigo se una a tu partida con Remote Play Together.
Antes de empezar
Prepárate para partidas duras: las mazmorras están llenas de enemigos y trampas, y la muerte permanente borra el progreso del intento. El sistema de rol es profundo, con muchas estadísticas y objetos que conviene mirar para sacar sinergias entre ellos. Hay tres DLC que añaden clases y razas de monstruo jugables, con formas distintas de afrontar la aventura. Barony está hecho por aficionados a clásicos como Ultima Underworld, System Shock y Daggerfall, así que su tono recuerda a esos títulos: exploración, recursos escasos y decisiones constantes.