Qué es Sitting Ducks
Sitting Ducks es un juego cooperativo online para 1 a 6 jugadores en el que el mundo se acaba y vosotros intentáis aguantar el mayor tiempo posible. Cada partida llega con un desastre distinto: olas gigantes, meteoros, zombis, ventiscas. Tenéis unos minutos para improvisar algo que os mantenga con vida antes de que toque el siguiente cataclismo. La física manda: todo lo que construís se mueve, se tambalea y se cae según cómo lo apiléis.
Las manos pegajosas son la herramienta principal. Con ellas dais palmadas, arrastráis, apiláis y lanzáis lo que encontréis para levantar estructuras. Torres enormes, plataformas volantes, puentes dudosos o cajitas diminutas que acaban siendo la tumba de todos. Si funciona, funciona. Y si no, también es divertido.
Cómo se juega en grupo
La partida cambia según el desastre, así que el equipo tiene que adaptarse, reconstruir y entrar en pánico junto antes de que llegue la siguiente catástrofe. Cuanto más sobrevivís, más caótico se pone todo. Mientras no os quedeis como patos sentados, podéis llegar bastante lejos.
Cooperar es lo ideal: os transportáis unos a otros hasta zonas seguras, hacéis rescates heroicos y os sujetáis por las manos sucias mientras el entorno se desmorona alrededor. También podéis sabotear al equipo entero por un segundo más de gloria superviviente. Ambas opciones están sobre la mesa, y la elección depende del grupo.
A medida que sobrevivís, aparecen islas nuevas que emergen del océano con materiales frescos, terreno peligroso y maneras nuevas de arruinar sin querer el plan de vuestro equipo. Llegar hasta ellas no es fácil: el océano tiene hambre.
Antes de empezar
Ninguna ronda se parece a la anterior. El desastre marca la estrategia, así que conviene llegar con la mente abierta y ganas de improvisar más que con un plan cerrado. El tiempo aprieta y la construcción es física, así que esperad que las cosas se caigan en el momento menos oportuno.
Se desbloquean cosméticos y trajes absurdos al sobrevivir desastres y completar hazañas especiales. Un meteoró aplastándoos disfrazados de payaso es la mejor carta de presentación de un superviviente experimentado. Pensad en esto como un juego de fiesta para gritar y echarle la culpa a los amigos: la partida es tan buena como el caos que consigáis montar entre todos.