Un planeta muerto que hay que revivir
Last Breath es un juego de supervivencia y terraformación para jugar en solitario o de forma cooperativa. La superficie está estéril y tóxica tras siglos de contaminación y guerra, pero bajo el polvo hay recursos y posibilidades de nueva vida. Con pala, máquinas y trabajo en equipo, el grupo excava túneles, extrae materiales y sienta las bases de un ecosistema renacido. La vista es en primera persona y el mundo es de tipo abierto, así que podéis explorar y esculpir el terreno por donde queráis.
Cómo se juega en grupo
La cooperación online es el eje de la partida: exploráis, sobrevivís y reconstruís juntos, compartiendo recursos, máquinas y el progreso del equipo. El terreno se rompe por capas para descubrir recursos, despejar espacio y moldear el entorno a vuestro favor. Sobre esa base montáis extractores, generadores y unidades de procesamiento que automatizan las operaciones y aceleran el crecimiento. A medida que avanzáis, el mundo cambia: el grupo lucha contra el yermo para recuperar bosques, lagos y aire limpio.
Antes de empezar
Hay que vigilar tres cosas mientras ampliáis la base: energía, oxígeno y comida, porque el entorno es hostil. El equilibrio entre esos tres factores y la automatización de las máquinas marca el ritmo de la partida. Tened en cuenta que Last Breath está en acceso anticipado, de modo que el contenido y las mecánicas pueden seguir cambiando.