Qué es 7 Days to Die

7 Days to Die es un sandbox de supervivencia en mundo abierto que mezcla disparos en primera persona, terror, defensa de torres y rol. Todo pasa en un apocalipsis lleno de no-muertos, con Navezgane como escenario principal y la posibilidad de entrar en un mundo generado al azar con ciudades, pueblos, lagos, montañas, valles, carreteras, cuevas y más de 700 ubicaciones únicas. El mundo se mueve entre cinco biomas distintos y alcanza tamaños de hasta 100 kilómetros cuadrados, así que la exploración no se acaba en un rato.

El bucle de partida es claro: recorrer, saquear, cazar recursos, fabricar, construir y aguantar. Hay combate con casi 60 tipos de zombie, incluidas infecciones especiales con comportamientos y ataques propios que van subiendo de dificultad. El mundo es destructible y moldeable, con estabilidad estructural real: un edificio puede derrumbarse si el diseño no aguanta o el daño acumulado es demasiado. También hay comerciantes NPC que compran, venden y encargan misiones de muchos tipos, apoyadas en esos más de 700 escenarios.

El progreso no depende solo de disparar mejor. Las cinco atributos principales desbloquean un montón de perks, y leer más de 100 libros permite conseguir habilidades adicionales. A esto se suman casi 50 efectos, mejoras y malestares que alteran la partida tanto para bien como para mal. Además, el modo historia del mundo de campaña convive con el mundo generado al azar, así que cada grupo puede elegir su ritmo.

Cómo se juega con tu grupo

El juego está pensado para jugar solo o con otros, con soporte para multijugador online, multijugador local y partidas LAN, tanto en cooperativo como en PvP. También figura multijugador entre plataformas, así que montar sesión con la gente de tu grupo puede ser más sencillo de lo que parece según cómo se organice la partida.

La elección básica es si jugáis unidos o enfrentados. Por un lado, podéis levantar un asentamiento conjunto, repartir tareas de recolección, diseñar la muralla entre varios y compartir el trabajo de cazar, minar y explorar. Por otro, podéis salir a atacar bases de otros jugadores en un mundo donde mandan los zombies y los bandidos. La tensión entre cooperar y competir es parte del interés del juego, y cada grupo decide dónde traza esa línea.

La construcción es lo que permite que un grupo funcione como tal. Hay más de 800 objetos, más de 1300 bloques de construcción y un sistema de pintura que da bastante libertad para darle personalidad al fuerte. Las trampas, la energía eléctrica, las torretas automáticas, las puertas automáticas y los gadgets sirven para montar defensas que funcionen cuando llegue lo que tenga que llegar.

Antes de empezar

La fabricación es profunda y hay más de 500 recetas para hacer y reparar armas, ropa, armaduras, herramientas, vehículos y más. Las recetas más potentes se aprenden encontrando planos, así que explorar sigue siendo imprescindible aunque ya tengáis buena equipo. El saqueo funciona con seis rangos de calidad que producen miles de combinaciones, y los objetos se pueden mejorar con módulos.

Los vehículos merecen mención aparte. No se compran listos: hay que encontrar todas las partes, aprender las recetas, fabricarlos y personalizarlos. Se puede montar en bicicleta, minibike, moto, todoterreno o autogiro, y hay opción de viajar en grupo. En tierra, la caza ofrece más de una docena de animales distintos, y en los jardines se puede cultivar recursos sostenibles para no depender siempre de saquear.

Si el grupo quiere tocar cosas, el juego incluye un editor de niveles y permite Remote Play en tablet o en TV. En cuanto a controles, cuenta con soporte completo para mando y compatibilidad con DualShock y DualSense, además de logros de Steam. Antes de montar la primera partida, decidid cuánto queréis complicaros: la supervivencia es dura de por sí, y el ajuste entre riesgo y planificación lo marca cada grupo.

Capturas de pantalla

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